45. “OTRA” ODISEA PARA NUESTRO ESPACIO

«El mundo se está convirtiendo en una caverna igual que la de Platón: todos mirando imágenes y creyendo que son la realidad». (José Saramago)

A lo largo de todos los tiempos, el tema de lo “prohibido” ha estado presente en nuestras vidas y siempre nos hemos balanceado entre la libertad, el libertinaje  y la línea roja que separa nuestra libertad de la libertad del compañero. Libertad de expresión, libertad de pensamiento, doctrina neoliberal.

Precisamente, los tiempos que corren nos hacen reflexionar hasta qué punto las “prohibiciones” son “naturales” o son límites que debemos superar. Por ejemplo: la libre elección de llevar mascarillas, prohibir ciertas informaciones por tratarse de material “codificado” o “altamente sensible…

El objetivo de la prohibición, desde un punto de vista psicológico, suele obedecer a limitar una óptica “infantil” o “inmadura”, porque el que prohíbe se basa en que la persona en cuestión no está preparada para la toma de una determinada decisión o la realización de un determinado acto. Un ejemplo, la decisión de una “menor” para poner fin a un embarazo. Realmente ¿Una menor de 13, 14 o 15 años no está preparada para su toma de decisiones? Lo dejamos ahí como pregunta al viento.

La otra posibilidad para legitimar el acto de prohibir sólo dependería de uno mismo como ser responsable. En ella nos autolimitaríamos  en un determinado acto porque entendemos que dicho acto frenaría nuestro proceso de maduración como ser humano y, en caso de no autolimitarse, el propio sujeto debería reconocer, con el tiempo, que su toma de decisión fue errónea. Ensayo y error, otra dualidad.

Así pues, aquí también encontramos la dualidad Universal. Libertad frente a Prohibición, Dar-Recibir, Luz-Oscuridad, Medicina Oficialista – Medicina Alternativa,  Sagrado-Profano, etc… etc… Han sido muchas entradas mías y multitud de comentarios de los lectores acerca de la dualidad en la que vivimos.  

Lo malo es que…

Lo malo es que, si ponemos atención a nuestra realidad, a nuestro entorno, etc… podríamos vislumbrar que, al contrario del sentido de la humanidad de intentar acercar los dos polos de nuestras dualidades, existen fuerzas cuyo programa de vida es la de hiperpolarizar aún más esa dualidad y marcar “tendencia” a que se vea cada vez más clara (y más distante) la distancia que nos separa a unos de otros.

Los de derecha siempre serán de derecha y los de izquierda idem, los del Madrid ídem y los del Barca antiidem.  Siempre hay quienes busquen los aspectos comunes que unen y siempre habrán los que remarquen la diferencia entre un grupo y otro. Y la pregunta es ¿Para qué?

El que une está claro que quiere paz y estabilidad, pero el que remarca la polaridad y la estira aún más ¿Qué gana?  Gana su EGO de salir victorioso en su forma de pensar e implantaría un sistema de vida donde él no se sienta amenazado por otra forma de pensar ni por otra forma de comportarse, donde él sea el centro de su Universo. 

Y podemos preguntarnos ¿Es posible una sociedad basada en la unión? ¿Ha existido alguna vez una sociedad así? ¿Existirá algún día?

¿No se trataría de aprender a vivir en un ecosistema hostil, al que hay que conquistar de la misma manera que vamos conquistando el espacio, como en la película que nos ha prestado el título de esta entrada? 

¿Sería lógico que si consiguiéramos instalarnos en una galaxia donde no es necesario el oxígeno para la vida, suprimiéramos el oxígeno en la Tierra porque “nos oxida”, nos envejece y hemos llegado a la conclusión de que no es tan bueno como hemos creído todos estos milenios?

Lo malo (y lo cierto) es que, en nombre de viejos dogmas como el miedo, la muerte, la libertad, etc., nos van prohibiendo cada vez más cosas, sin darnos cuenta que cada vez nos prohíben más, y cada vez tenemos menos libertades, aunque parezca que nos sintamos más seguros o felices, que no es ni lo mismo ni igual.

Conclusión: Uno debería, al menos, filtrar tanta y tanta información que recibimos gratis y esforzarnos en el estudio de mirarnos hacia dentro.  Hay mucha gente que se sabe la famosa coletilla griega de Sócrates ,“Conócete a ti mismo”, pero no conoce la frase completa y en el contexto en el que hablaba nuestro amigo: “Conócete a ti mismo … para que comprendas al Universo” .

Y si conociésemos el Universo y las leyes que lo rigen, podríamos, de paso, quizás, entender cómo se comporta, por ejemplo, un virus,  qué le destruye y qué lo alimenta, qué hay de verdad sobre lo que dicen de él y qué no tanto… Ese sería el inicio de una  auténtica odisea para este año que acaba de comenzar. Escuchen por favor el video que les planteamos.

“…si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿Cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros. Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los dioses”.

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