35. EL TIEMPO PASA

Hemos recibido muchas preguntas acerca de las reflexiones surgidas tras la lectura, en conciencia, de nuestra entrada del pasado 17 de septiembre, La Formula del Matasuegra (je… je..), basada en las premisas del físico Jean Pierre Garnier Malet y su teoría del desdoblamiento del tiempo que explica:  que la luz es partícula y a su vez onda, y el ser humano, por inferencia, sería “cuerpo” (luz corpuscular o partículas) y “pensamiento” (psique o luz en forma de “ondas”), y cómo podríamos pasar, al menos en teoría, de una a otra forma de luz según nuestras necesidades.

A mi, la verdad sea dicha,  me fascina el hecho de cómo, con el paso del tiempo, el pensamiento místico (acerca del misterio de la vida) y la física cuántica se acercan cada vez más en busca de una “verdad entendible y demostrada” para una humanidad que quiere evolucionar. 

Habíamos concluido, en aquella entrada, que pensar bien (de forma benevolente) o lo contrario puede mejorar o empeorar el estado sobre aquello que pensamos. Es decir, que ya no se trataría de “no hacer lo que no te gustaría que te hiciesen”, sino de “no pensar hacer al prójimo aquello que  no quisieses que el prójimo pensase hacerte a ti”. Parece lo mismo… pero no es igual. En este sentido, definimos como “pensamiento benevolente” aquel que se da en un entorno equilibrado, es decir, con personas que piensen de forma benévola sobre ti, lo que hará que tú pienses de forma benévola y equilibrada hacia tu entorno.

También habíamos planteado, de forma subliminal, que el hecho de que más del 80% de nuestro pensamiento sea en cierto modo negativo, genera un pool de pensamientos “astrales” que serían potencialmente captables por alguien “receptivo” en la misma longitud de onda de ese tipo de energía, con lo cual, esta persona puede “ejecutar un pensamiento potencial creado por otro”. Y surge la pregunta: ¿Quién es el responsable de la situación creada? ¿El que creó el potencial o el que lo ejecutó? 

Sin duda, a mi modesto entender, el que lo creó, pues no puede utilizarse nada para mal o para bien que no haya sido previamente creado, aunque sea a nivel potencial. O de otra manera, el futuro potencial creado por mi, no necesariamente tiene que ser activado por el que lo creó, sino que cualquier otra persona que acceda al pool de futuro potencial puede “ejecutarlo”, lo cual nos lleva a especular con la posibilidad de que,  por ejemplo, si en 40 días con sus 40 noches la humanidad no creara pensamientos potenciales de “guerra”, el concepto “guerra” desaparecería de nuestro “presente”. Interesante ¿No? 

Es el mismo debate que tienen hoy en día los Norteamericanos ¿Existen más asesinatos porque cualquiera tiene un arma de fuego o, simplemente, hay que tener un arma de fuego por si uno se siente amenazado?  Pensamos, que alguien que dispone de un arma de fuego, sin duda, puede usar dicha arma ante una amenaza relativa o en un estado no equilibrado emocionalmente. 

Y aquí viene el planteamiento de la presente entrada: nuestros pensamientos (90% negativos y 10% positivos) forman un pool “negativizado” que crea un “futuro potencial existente” y el “pasado” no sería más que la “memoria del futuro que ya se vivió”. Es decir, el pasado es la referencia del futuro que ha quedado “memorizado” a modo de “fotoflash”, y una manera de ver por el “retrovisor” el futuro que ya “pasó” y que habíamos creado nosotros. Es decir, el presente es necesario porque creamos “futuros potenciales” y el pasado es la referencia y feedback para que nuestra tarea del presente la realicemos de forma correcta.

Por tanto, desde esta perspectiva “mística-cuántica”, el sentido de la vida consistiría en “vivir el presente para limpiar el futuro de potenciales creados por otras personas.

Conclusión: 

  1. No es cuestión ya de “no hacer”, sino de “no pensar en hacer”… ¿Y cómo dominar nuestro pensamiento? Lo veremos en entradas posteriores si Dios nos presta vida.
  2. El pensamiento es el “futuro potencial”.
  3. La teoría del Desdoblamiento del Tiempo nos aporta la reflexión de que, quizás, vivimos en dos tiempos diferentes al mismo tiempo, el pasado y el futuro, ambos en realidades distintas conectadas por el presente que somos nosotros; porque el pasado y el futuro no pueden conectar entre sí, si no es a través de nosotros que “escribimos los futuros potenciales”.

De una forma u otra, la misión del Hombre en esta nueva era sería la de limpiar el futuro de pensamientos negativos que hayan creado otros o nosotros mismos ¿Y cómo lo hacemos? También lo veremos en una próxima entrada al respecto que permita no cansar al lector con tantos conceptos novedosos que, quizás, siempre estuvieron allí delante nuestra y, ahora, con el avance de la física, los despojamos del dogma y del misticismo, y así resultan una verdad aceptable y ecológica para una mayoría de “hermanos”… ¿No? Ahí lo dejamos.

Porque el tiempo pasa nos vamos poniendo viejos (y sabios) y el amor ya  no lo reflejo como ayer.
En cada conversación, cada beso, cada abrazo, lo hago más sincero y benevolente porque se impone un pedazo de razón.

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