22. AUNQUE TÚ NO LO SEPAS

 

En la Cabalá se enseña que, en nuestra realidad, nuestra luz interior se encuentra escondida por una cáscara llamada klipá que tapa la luz. Y sabemos también que nuestra realidad es el espejo de nuestro propio interior. Por tanto, y dado que no hay dos personas que sean exactamente iguales, ni han venido al mundo a hacer lo mismo, encontrándose cada uno en un nivel determinado que no coincide con el de su prójimo, cada uno tendrá por consiguiente su propia realidad, acorde a su propio nivel. 

Es precisamente la Klipá de cada realidad la que resta alegría al “ocultar” la luz, porque la “luz” es la vida y la vida es Alegría. Nuestra misión en la vida es la realización de “actos” que rompan las klipot (plural de klipá), y el agradecimiento de haber podido realizarlos es lo que “eleva” la luz a su nivel, degradándose la klipá que la ocultaba.

Es decir, que para subyugar a las fuerzas oscuras circundantes que se encuentran en cada nivel de nuestra realidad, es necesario despertar la alegría por cada acto de amor que hacemos y no sólo “despertarla”, sino “traerla” sobre uno mismo. Es por eso que se nos recomienda sentir entusiasmo y agradecimiento con el cumplimiento de cada acto “solidario” o “altruista”, y esta es la razón por la que los Miembros de los “Breslev” intentan estar siempre alegres como forma de vida.

Así que, si nuestra naturaleza, por el nivel en el que nos encontramos, nos dificulta el acceso a la Alegría, es necesario buscarla como sea y bendecir por ello, porque es precisamente esa alegría innata la que quiebra la fuerza (tendencia, inclinación) que opacifica la luz del intelecto.

Precisamente, “intelecto” significa “leer entre” ¿Entre qué? Entre líneas oscuras, entre klipot, a través de las cáscaras que ocultan, sin que tú lo sepas, la grandeza de la luz. Y podemos concluir que todo lo que no es intelecto es imaginación, o instintos o deseos.  Cuando la mente está opacificada por las cáscaras mencionadas, la imaginación toma el poder y, con ella, el deseo y el instinto, bajando del “nivel” humano al “animal; lo cual no es ni bueno ni malo, sino cuestión, como ya hemos sugerido, de niveles. 

¿Y cuáles son esos niveles intelectuales que uno tiene que trascender?  

  1.   Lo oscuro, que es lo “primario”
  2.   Lo engañoso que es lo falso
  3.   Lo contaminado que es lo “no puro”
  4.   El dolor que nos hace claudicar
  5.   El obstáculo que te impide progresar 
  6.   El corazón de piedra que te impide el arrepentimiento
  7.   Y la no conciencia que te impide conocer cuál es el Plan Maestro, del cuál formas parte.

De ellos, el más crucial es el sexto, pues es el que permite ser consciente del dolor que producimos y arrepentirnos. Y, si bien, Arrepentirse no es la garantía de hacernos mejores personas, al menos el deseo de arrepentirse sí es, en sí mismo, un paso positivo hacia el verdadero crecimiento personal y esa sería la explicación de por qué tantas personas son incapaces de arrepentirse de sus faltas, de sus injusticias o de sus transgresiones, puesto que su intelecto estaría opacificado a la luz y la cáscara de su corazón sería tan densa como la piedra (Un corazón de Piedra).

En estas circunstancias, uno no podría arrepentirse de algo que creyera que ha hecho bien y mucho menos si aquellos que le rodean y se encuentran en un nivel superior callan, miran hacia otro lado y no le reprenden.  Entonces ¿Cómo podría una persona con un  corazón de piedra darse cuenta que camina hacia el Abismo?

Y ahora viene lo más importante: Al elevarse de un nivel a otro, la persona tiene que pasar a través de esas ilusiones, fantasías y deseos para alcanzar la santidad. Tan pronto como asciende al nuevo nivel, se despiertan sus cáscaras correspondientes que rodean a la persona de nuevo por todos lados, teniendo entonces que quebrarlas otra vez aunque  en un nivel superior. Es decir, que, aunque muchas personas piensen que han caído en su devoción a la bondad, al altruismo, a la luz, a la verdad etc., lo cierto es que no han caído en absoluto,  sino más bien lo contrario.

Sin que tú lo sepas y debido a que has ascendido de un nivel a otro, la oscuridad en la que te encuentras ha vuelto a tomar el control de tu realidad sólo que en un nivel superior. Estos son los deseos, las confusiones, las ilusiones, los malos pensamientos y los obstáculos de su nuevo status, y es por eso que está escrito que 70 veces se caerá el  Just@ y 70 veces se levantara. Se refiere a que el Justo no tropieza 70 veces en la misma piedra, sino que, cada vez que sube de nivel, le surge una nueva klipa que le oscurece su intelecto y que tendrá que romper.

Es por ello que es necesario renovar las fuerzas una y otra vez para volver a subyugar y quebrar nuevamente la densa oscuridad y los obstáculos que encontramos  en cada uno de los niveles por los que vamos transitando en esta vida y, en realidad, no nos damos cuenta que lo acaecido no es una caída, sino pura evolución y crecimiento personal.

Y el secreto es éste: que hay que saber que, del mismo modo que no hay dos personas que ocupan el mismo lugar en el universo, cuando la persona desee ascender desde su nivel a un nivel superior, aquella que se encuentra en el nivel superior avanza hacia un nivel más elevado, puesto que es empujado por la persona inmediatamente inferior a él. A esto se refiere la palabra “elevar”, que no es lo mismo que “subir”, porque  “elevar” transmite el concepto de subir de nivel (Level es en inglés nivel).

El hecho de que una persona eleve y levante a su compañero, en virtud de que la persona situada en el nivel inferior esté trascendiendo de un nivel a otro, implica la elevación automática de su compañero que se encuentra en un nivel inmediatamente superior para que éste, a su vez, “empuje”, sin darse cuenta, sin que lo sepa, a un nivel más elevado todavía. De la misma manera, el compañero de su compañero, que se encuentra en un nivel más elevado que el de su amigo, es ascendido más alto todavía y así sucesivamente porque es imposible que dos personas se encuentren en el mismo nivel, como se explicó más arriba.

Es por esta razón  que, para una verdadera Hermandad (para lo bueno y para su contrario), el poder de la individualidad está al servicio de la Colectividad, porque garantiza la cadena de bondades o lo contrario. Es decir, permiten llegar desde la Fuente Original (el Árbol de la vida) al eslabón más alejado de la Luz, que es la realidad más primaria; o viceversa, desde la oscuridad hasta el nivel más cercano a la divinidad, quedando unidos el mundo superior y el inferior por una cadena, de la cual, aunque tu no lo sepas, eres un eslabón fundamental, pues nadie puede reemplazarte.

 

Un comentario sobre “22. AUNQUE TÚ NO LO SEPAS

  1. Me sienta muy bien volver a recordar estas cosas. Y siento nostalgia de las clases de Cabalá. Me ha interesado especialmente el
    Concepto de la persona con el corazón endurecido, cómo podría llegar a saber que se dirige hacia un abismo. Es una pregunta metafísica, creo yo, aparte de muy terrenal. Ambas cosas. Muchos besos.

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