46. LA PRISIÓN Y LA PRESIÓN

No te irrites con las situaciones. Comprende que el verdadero problema es tu forma equivocada de reaccionar. (Buda)

Decía el profesor Candegabe, un eminente Homeópata argentino, que, a menudo, Prisión y “Presión” son vocablos muy cercanos y no casuales en el discurso de vida de muchas personas.  Cuando los agentes de afuera son hostiles y uno en su interior no se defiende por la razón que sea, uno se siente “presionado” y su naturaleza “animal” de defenderse de la ofensa, del dolor, de la humillación o de la calumnia, se siente “aprisionada” y se empieza a gestar una “olla a presión” que, más temprano que tarde, acabará por traducirse en una sensación de enfermedad.

“Presión sobre la mente, tarde o temprano, implica meter en “Prisión” al corazón.

A menudo podemos escuchar frases como “soy bastante tranquilo y frente a ciertas situaciones me contengo”, “practico Mindfulness o Yoga”,  “me evado en mi hobby y eso me hace contenerme mucho más aún” o “muy raramente estallo”.  

Lo normal, pienso yo, es que, cuando estamos presionados, podemos optar por una de estas tres situaciones:

1.- Huir y evitar la ofensa por “miedo a perder el control”, lo cual me indigna conmigo mismo y me obliga a autocontrolarme aún más, “no vaya a ser que” la próxima vez  “salte”. Esto hace que la cólera reprimida, ese temor a nuestra propia sombra, tarde o temprano, la tengamos que soltar con “Diarrea”, Hemorragia, Tos, Vómitos o sensación nauseosa buscando una salida digna a nuestro dolor acumulado.

2.- Quedarse y empaparse de dolor, sostenerse hasta rompernos. Dice M. L. von Franz, una discípula de CG Jung, que, cuando un individuo hace un intento para ver su sombra, se da cuenta (y a veces se avergüenza) de cualidades e impulsos que niega en sí mismo, pero que puede ver claramente en otras personas:  cosas tales como egoísmo, pereza mental y sensiblería, fantasías, cobardía, apetito desordenado de dinero u otras  posesiones. 

Todos los pecados veniales sobre los cuales podría haberse dicho aquello de “eso no importa, nadie se dará cuenta y, en todo caso, otras personas también lo hacen” y con el que acaba “comulgando”, no sin culpa y miedo en su zona íntima y personal, y todos estos pensamientos, como resultado, le hacen conducirse de forma Hipocondriaca por su salud.

3.- Devolverlo y luchar dialéctica o gestualmente hablando, lo cual es algo como “morir o matar” tal como ancestralmente hacíamos hace un millón de años cuando nos topábamos casualmente con uno o varios  tigres de los de aquella época. Sólo que ahora, el enemigo hostil, los tigres,  ya no son visibles y es difícil “sacar” las uñas ante un peligro potencial como una multa de hacienda, una denuncia de un paciente, una demanda por calumnias, la sospecha de una infidelidad, una enfermedad de un ser querido, o un “bultito” en algún lugar de nuestro cuerpo que se hace visible con una TAC o una RMN, o, simplemente, el consejo de un médico de tu confianza a tres o cuatro semanas vistas. ¿Dónde están los tigres?.

Por eso, cuando veo a Cristóbal Soria preguntar tan desaforadamente “¿Dónde están los tíos?”, me imagino que su inconsciente paleolítico está buscando algún que otro “tigre” que le hace hervir la sangre. Y si no, miren el video enterito. Les pongo en antecedentes: El hombre esta enfadado porque al Barcelona le metieron un “gol tonto” a pocos minutos antes de acabar un importante partido de la Champions League. Cristóbal, amigo, querrás decir ¿Dónde están los tigres? ¿No?

(¿Dónde están los tigres?)

45. “OTRA” ODISEA PARA NUESTRO ESPACIO

«El mundo se está convirtiendo en una caverna igual que la de Platón: todos mirando imágenes y creyendo que son la realidad». (José Saramago)

A lo largo de todos los tiempos, el tema de lo “prohibido” ha estado presente en nuestras vidas y siempre nos hemos balanceado entre la libertad, el libertinaje  y la línea roja que separa nuestra libertad de la libertad del compañero. Libertad de expresión, libertad de pensamiento, doctrina neoliberal.

Precisamente, los tiempos que corren nos hacen reflexionar hasta qué punto las “prohibiciones” son “naturales” o son límites que debemos superar. Por ejemplo: la libre elección de llevar mascarillas, prohibir ciertas informaciones por tratarse de material “codificado” o “altamente sensible…

El objetivo de la prohibición, desde un punto de vista psicológico, suele obedecer a limitar una óptica “infantil” o “inmadura”, porque el que prohíbe se basa en que la persona en cuestión no está preparada para la toma de una determinada decisión o la realización de un determinado acto. Un ejemplo, la decisión de una “menor” para poner fin a un embarazo. Realmente ¿Una menor de 13, 14 o 15 años no está preparada para su toma de decisiones? Lo dejamos ahí como pregunta al viento.

La otra posibilidad para legitimar el acto de prohibir sólo dependería de uno mismo como ser responsable. En ella nos autolimitaríamos  en un determinado acto porque entendemos que dicho acto frenaría nuestro proceso de maduración como ser humano y, en caso de no autolimitarse, el propio sujeto debería reconocer, con el tiempo, que su toma de decisión fue errónea. Ensayo y error, otra dualidad.

Así pues, aquí también encontramos la dualidad Universal. Libertad frente a Prohibición, Dar-Recibir, Luz-Oscuridad, Medicina Oficialista – Medicina Alternativa,  Sagrado-Profano, etc… etc… Han sido muchas entradas mías y multitud de comentarios de los lectores acerca de la dualidad en la que vivimos.  

Lo malo es que…

Lo malo es que, si ponemos atención a nuestra realidad, a nuestro entorno, etc… podríamos vislumbrar que, al contrario del sentido de la humanidad de intentar acercar los dos polos de nuestras dualidades, existen fuerzas cuyo programa de vida es la de hiperpolarizar aún más esa dualidad y marcar “tendencia” a que se vea cada vez más clara (y más distante) la distancia que nos separa a unos de otros.

Los de derecha siempre serán de derecha y los de izquierda idem, los del Madrid ídem y los del Barca antiidem.  Siempre hay quienes busquen los aspectos comunes que unen y siempre habrán los que remarquen la diferencia entre un grupo y otro. Y la pregunta es ¿Para qué?

El que une está claro que quiere paz y estabilidad, pero el que remarca la polaridad y la estira aún más ¿Qué gana?  Gana su EGO de salir victorioso en su forma de pensar e implantaría un sistema de vida donde él no se sienta amenazado por otra forma de pensar ni por otra forma de comportarse, donde él sea el centro de su Universo. 

Y podemos preguntarnos ¿Es posible una sociedad basada en la unión? ¿Ha existido alguna vez una sociedad así? ¿Existirá algún día?

¿No se trataría de aprender a vivir en un ecosistema hostil, al que hay que conquistar de la misma manera que vamos conquistando el espacio, como en la película que nos ha prestado el título de esta entrada? 

¿Sería lógico que si consiguiéramos instalarnos en una galaxia donde no es necesario el oxígeno para la vida, suprimiéramos el oxígeno en la Tierra porque “nos oxida”, nos envejece y hemos llegado a la conclusión de que no es tan bueno como hemos creído todos estos milenios?

Lo malo (y lo cierto) es que, en nombre de viejos dogmas como el miedo, la muerte, la libertad, etc., nos van prohibiendo cada vez más cosas, sin darnos cuenta que cada vez nos prohíben más, y cada vez tenemos menos libertades, aunque parezca que nos sintamos más seguros o felices, que no es ni lo mismo ni igual.

Conclusión: Uno debería, al menos, filtrar tanta y tanta información que recibimos gratis y esforzarnos en el estudio de mirarnos hacia dentro.  Hay mucha gente que se sabe la famosa coletilla griega de Sócrates ,“Conócete a ti mismo”, pero no conoce la frase completa y en el contexto en el que hablaba nuestro amigo: “Conócete a ti mismo … para que comprendas al Universo” .

Y si conociésemos el Universo y las leyes que lo rigen, podríamos, de paso, quizás, entender cómo se comporta, por ejemplo, un virus,  qué le destruye y qué lo alimenta, qué hay de verdad sobre lo que dicen de él y qué no tanto… Ese sería el inicio de una  auténtica odisea para este año que acaba de comenzar. Escuchen por favor el video que les planteamos.

“…si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿Cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros. Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los dioses”.

LA NOCHE OSCURA DEL ALMA

Posiblemente habrás escuchado hablar de “La Noche Oscura del Alma”, título de un famosísimo libro de poemas de San Juan de la Cruz. Sin embargo, el motivo del encabezado, que va más allá de la lectura de San Juan, se debe a un comentario de John Ortberg que me gustaría transmitiros y que enlazo con la famosa escena descrita en Génesis 32,25:

“Entonces Jacob se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta que rayaba el alba”

El Zóhar explica que la raíz de la palabra ‘luchó’ (iabek, en el hebreo original  ‘וַיֵּאָבֵק’), proviene  de las tres letras centrales (Abak  ‘אָבק’ ) que significan ‘polvo’, para decirnos que el ángel vino a Jacob levantando el polvo (אבק) que había en el terreno. Esa palabra da a entender lo que queda de una cosa que fue quemada tras un incendio, algo  así como los restos de la ceniza quemada. Ascuas. 

Sin embargo, la palabra en hebreo para designar “tierra” es otra, “afar” ( עפר’). La diferencia entre el polvo (las ascuas)  ‘אבק’ y la tierra ‘עפר’ es que el polvo no tiene valor y nunca puede dar frutos, pero la tierra, aunque sea polvorienta, sí puede darlos. Dice John Ortberg que el plano en el que vivimos es la Tierra, la verdadera Tierra, y no “el polvo de la Tierra”. 

El polvo de la Tierra representa el inframundo, que se encuentra por debajo de la Tierra que habitamos,  y en este sentido es claro lo que dice el Rey Salomón en Eclesiastés 3, 20:

“הַכֹּל הוֹלֵךְ אֶל מָקוֹם אֶחָד הַכֹּל הָיָה מִן הֶעָפָר וְהַכֹּל שָׁב אֶל הֶעָפָר”.
“Todos van a un lugar: todos son de la tierra (עפר), y todos regresan a la tierra (עפר)”.

Es decir, todo proviene de la tierra (עפר) y todo vuelve a ella, por eso la frase “Y un Hombre luchó con él”, se refiere a alguien que levanta el “polvo de la Tierra”,  elevando el  inframundo  ¿Y quién vive en el polvo de la Tierra? La serpiente que se arrastra y come del polvo de la Tierra.

La reflexión nos enseña que el otro lado, el inframundo,  no tiene luz propia y sólo es “polvo” que siempre te tiene “sobre ascuas”, temiendo lo peor, deseando tal o cual cosa. Siempre corriendo, como ya dijimos en una entrada anterior, detrás de una cometa volando… pero sin hilo.

La ‘Tierra (עפר)es la base de nuestro mundo, que nos permite manifestar todo lo que deseamos sacar de ella. Es verdad que hay oscuridad. Es verdad. Pero también es verdad que un poco de luz “fructifica” en algo de claridad aunque sea pasajera. Y eso no es posible con las ascuas.  Cuando plantamos  semillas en la tierra, ésta se vuelve fructífera, al menos en potencia. Cuando plantamos semillas en ascuas, esto no es posible. De hecho, así está revelado en la conversación de Adán después de comer la manzana:

“בְּזֵעַת אַפֶּיךָ תֹּאכַל לֶחֶם עַד שׁוּבְךָ אֶל הָאֲדָמָה כִּי מִמֶּנָּה לֻקָּחְתָּ כִּי עָפָר אַתָּה וְאֶל עָפָר תָּשׁוּב”.
“Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; Porque eres tierra (עפר), y a la tierra (עפר) volverás ” (Génesis 3:19
)

Es decir, necesitamos trabajar para sacar y ganarnos (sudar) el pan de la tierra. Es decir, “extraer luz de la oscuridad”, producir frutos de una tierra árida, porque cada deseo voluntarioso que tengamos en esta existencia  está en un estado potencial, hasta que ‘plantamos’ la semilla de lo posible en la tierra y ese “acto” es el aspecto de la conexión de la luz  (lo posible) con la vasija (lo probable) y las cosas entonces “aparecen”.

Y si bien no existe una bendición especial para decir cuando plantamos una semilla en la “tierra”, porque no podemos predecir si la “tierra” lo aceptará o no, si es factible realizar  nuestras propias oraciones y meditaciones para invitar a lo divino a que sea parte del proceso y bendecir nuestras acciones.

Y esa es la filosofía más básica de la vida: puedes hacer “A” o “B” en la vida y, a su vez, cada una de estas cosas las puedes hacer “asociadas a Dios” o “a ti mismo”. En ambos casos, puedes tener éxito o fracasar. Pero lo importante no es el resultado de la acción, sino el propósito y al servicio del porqué, para qué y para quién se hizo la acción que nos propusimos.

Volviendo a la escena del principio: 

“וַיִּוָּתֵר יַעֲקֹב לְבַדּוֹ וַיֵּאָבֵק אִישׁ עִמּוֹ עַד עֲלוֹת הַשָּׁחַר”

“Entonces Jacob se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta que rayaba el alba”

Aquí, en esta frase, está plasmada la noche oscura del alma. Jacob luchó con el ángel del inframundo durante toda la noche hasta el amanecer, que es el momento en que dicho inframundo, u “otro lado”,  pierde su fuerza. Siempre hay un momento en nuestra vida en que nos vamos a encontrar “de noche”, “solo” y “en un desierto”. Y en esas circunstancias, “alguien vendrá a luchar con nuestro Yo para hacernos sudar y dudar, y decirnos que “el otro lado” es más fuerte, que la vida no tiene sentido y bla, bla, bla… Que él sabe más que tú y, esto es lo peor, que también te puede  “conseguir” el éxito.

Pero, si te mantienes hermanado y solidario, y reflexionas sobre por qué pasan las cosas que pasan y no sacas a Dios de la ecuación de la vida, quizás escuches, en el fragor de la lucha, que alguien te dice al oído “no desesperes porque, por muy tenebrosa que sea la noche, siempre amanece”.

“וַיֹּאמֶר שַׁלְּחֵנִי כִּי עָלָה הַשָּׁחַר וַיֹּאמֶר לֹא אֲשַׁלֵּחֲךָ כִּי אִם בֵּרַכְתָּנִי.”

“Y Él dijo:“ Déjame ir, que amanece ”. Pero él dijo: “¡No te dejaré ir a menos que me bendigas!” (Génesis 32:27)

Así que, el ángel de las tinieblas pidió ser liberado porque llegaba la mañana.  Je, je…. ¿Quién lo iba a decir?

Ahora se puede casi entender el Cantar de los Cantares cuando dice en  6:10:

“מִי זֹאת הַנִּשְׁקָפָה כְּמוֹ שָׁחַר יָפָה כַלְּבָנָה בָּרָה כַּחַמָּה אֲיֻמָּה כַּנִּדְגָּלוֹת”.

” ¿Quién es aquel que se ve como el amanecer, 

hermoso como la luna, claro como el sol, 

imponente como un ejército con estandartes?”

Somos nosotros, Los Hermanos bien avenidos, los que luchamos cada día removiendo las ascuas para separarlas de la tierra “Buena”. Nosotros y todos los que fuimos capaces de sobrevivir a nuestra noche oscura del alma. Entonces, el Alba abrirá una abertura de luz muy pequeña y fina. Luego abrirá otra abertura, que es un poco más grande, y así sucesivamente hasta que Dios nos abra las puertas celestiales a la luz del día en las cuatro direcciones. Es decir, que la alegría de vivir no vendrá de una sola vez, sino que llegará como la luz del amanecer, que va aumentando hasta que, casi sin darte cuenta, se muestra la luz completa del día.

Por tanto, te deseo de Corazón que sigas la lucha de Jacob contra la oscuridad hasta que llegue la mañana, porque siempre amanece. Mantengamos la lucha hasta el momento en que Dios nos abra un nuevo canal de luz al que podamos aferrarnos y transformar las tinieblas en bendiciones. La Edad Media pasó, la peste pasó, la Revolución Francesa también pasó, pasó la esclavitud, pasó Hitler y lo que estamos viviendo ahora, la pandemia, la crisis, la incertidumbre y nuestra noche oscura del alma, tanto a nivel personal como a nivel colectivo, “también pasará”. Y el Ángel del inframundo nos suplicará que le dejemos ir, pues “está amaneciendo” y se tiene que ir.

Así pues: Cualquier cosa vale para este año nuevo menos abandonar la pelea. Por tu bien. Por nuestro bien.

FELIZ NAVIDAD TE DESEA LA HERMANDAD

“…Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces…. Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos… Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis…” (Mateo 7)

Hay un concepto que sostiene e identifica a personas capaces de formar parte de atrocidades, aunque ellos aparenten ser  «normales».  ¿Conocéis a alguien?  Ojalá que no. Me estoy refiriendo al reverso de la moneda de los “objetores” de conciencia.

Ellos no objetan su conciencia “individual” porque sólo tienen una conciencia colectiva, ajena a ellos, que les hace sentir  «pequeñas insignificancias “buenas” dentro de un sistema malo». 

Repito: Ellos pertenecen a un “Sistema Malo”, pero creen ser buenos y personas «normales», sólo que, desde fuera, desde la óptica del observador imparcial, forman parte de esa cadena que lleva a cabo actos atroces.

Por esta razón de “ande yo caliente, ríase la gente”, no se consideran culpables de forma individual de un mal colectivo, aunque hayan participado de forma directa o indirecta en él, ya que piensan que sólo obedecían “órdenes de arriba”, o “eran una pieza del sistema” o que “son un efecto colateral” de algo mucho más grande que ellos, que les sobrepasa, y que, al fin y al cabo, ellos son sólo un insignificante diente de la rueda dentada que mueve el sistema.  

Por tanto, ellos no creen tener responsabilidad en una cadena mucho mayor en la que hay otros, por encima, que son los que deben rendir cuentas y dar explicaciones. Los jefes sí, pero ellos no.

Yo, a estas personas, les llamo “la cofradía de los autómatas de corazón de piedra”,  pero  una tal Hannah Arendt, una filósofa que presumía ser, como todo filósofo que se precie, una “observadora laica y objetiva”,  lo denominó la “Banalidad del Mal” porque este tipo de personas hablan de que tal o cual cosa es un “mal menor”, como si el “mal”  tuviese tamaño, como si la “oscuridad” tuviese “tallas”  o  como si la “mentira tuviese piedad”.

Por eso, en una reflexión anterior que editaba en mi Facebook, distinguíamos entre la  “mala gente” y la “gente mala”.  Allí hablábamos de la mala gente. Aquí de la “gente mala”, refiriéndome a esa mayoría silenciosa con cara de “Heidi”  que “solo obedecen” sin reflexionar sobre las consecuencias de trivializar las actuaciones propias que, sumadas, llevan al mal final, a la oscuridad total, a la noche negra oscura del Alma del Mundo.

Hannah Arendt era una filósofa al uso, a la que le tocó “filosofear” de forma objetiva  un  11 de abril de 1961 en el juicio a  Adolf Eichmann, el «arquitecto del holocausto», el nazi que favoreció, propició y permitió la muerte y el sufrimiento atroz de seis millones largos de personas.

Eichmann no se sentía culpable ni responsable de semejante horror, porque Él se veía a sí mismo inocente, y así se declaró, porque Él hacía su trabajo, nada más. No pensaba, no planificaba, no construía. «Mi cometido era sólo de técnico de transportes», dijo para defenderse.

Entonces, Hannah Arendt cruzó su propia línea roja intelectual y sacudió al mundo reflexionando, y haciéndole reflexionar, sobre el papel de la responsabilidad individual en los actos de cada ciudadano, no existiendo una responsabilidad «colectiva» o una «maldad intrínseca», sino que el “todo” es la suma de las partes.

Y si de la gente mala escribía yo que alguien dijo “Padre perdónalos porque son unos ignorantes, que no saben lo que hacen”,  con los hijos de “Heidi” solo cabe decir eso de:

“…No me dejes (A MÍ) caer en la tentación de ser como ellos… Y  líbranos (A TODOS) del Mal.”

Rogamos al lector que, en esta Nochebuena, nos regale una palabra para que, JUNTOS, entre todos, podamos completar la frase final de este texto:

Feliz Navidad a todos los Hombres de buena voluntad. Todo lo mejor: Salud que es Luz, Amor que es Alegría y ……

42. LAS RELACIONES ASIMÉTRICAS

Se aprende, en las llamadas “Constelaciones familiares”,  la necesidad  de restaurar el “orden de Amor” de las heridas y agresiones que se han sufrido en nombre del Amor. Esto genera una perturbación en la luz Universal, que es parte del bloqueo que sufrimos los Humanos. 

El orden es restablecido cuando todos los miembros del sistema vuelven a considerarse iguales y del mismo valor. Entonces, la paz entre “lo que se da y lo que se recibe” se instaura y la vida vuelve a fluir

Hay tres principios que sustentan, o deberían sustentar,  las relaciones entre las personas, no sólo en las relaciones de pareja, sino también entre amigos, compañeros de trabajo, familiares, etc… 

Estos principios son:

  • Principio de equivalencia humana. Es decir: la igualdad de todos los seres humanos como premisa básica.
  • Principio de cuidado al otro y de sí. Es decir: uno puede ocuparse de sí mismo si se conoce. Con más razón podrá, en ese estado de conciencia, “cuidar” y ocuparse del “otro”.
  • Principio del compromiso. Es decir: mirar al otro, dejarle su espacio vital y no sólo hacerlo visible y tenerlo en cuenta, sino respetarlo. Y por respeto quiero decir “darle su sitio”.

Estos tres principios son los que definen las relaciones simétricas. La simetría es la Ley que sustenta el Orden de Amor al que antes habíamos hecho referencia.  

Por ello, cuando estos principios no se dan, rompiéndose la “simetría sagrada”, hablamos de relaciones asimétricas, en las que hay una desproporción de las voluntades, por la cual una persona de la pareja o entre dos amigos, familiares, o vecinos va reduciendo sus necesidades, recursos, creencias y demás aspectos ya mencionados para dedicarse al servicio de la otra persona, siendo obligada a ver el mundo a través de los ojos del “sometedor”. 

No se sabe en qué momento exacto el sometedor se convierte en maltratador, pero, a diferencia de las “Relaciones tóxicas”, en las que las personas confrontan entre sí, intentando mantener su posición a ver quién puede más,  en las relaciones asimétricas siempre hay un perpetrador que asfixia cada vez más y cada vez de forma menos sutil.

Muchas veces la situación no pasa a mayores, pero nunca a menores, y acaba ocurriendo una “identificación con el agresor” por parte del agredido, que acaba validando la escala de valores del perpetrador en una huida hacia delante, como la historia de Telma y Louise, Bonnie and Clyde, y otras muchas parejas “mineralizadas” que sólo saben dar pedradas (mineral)  a quien piense, sienta, haga o diga algo que no sintonice con su longitud de onda; o bien dar su “simpatía”, apoyo, “andamiaje”, sostenibilidad de forma “pandillera” con aquellos que comparten sus dogmas y creencias. 

Lo malo de estos “corazones pétreos” es que, al tratarse de “minerales recalcitrantes”, carecen de la sensibilidad del reino vegetal, no tienen conciencia de su punto ciego ni de su intransigencia, careciendo de la más mínima piedad “humana” y, por tanto, de la mínima capacidad de arrepentimiento para poder crecer y trascender de forma ecológica

Para aquellas personas que tengan a una perla de éstas en su familia, o entorno, fíjense en dos aspectos: 

1.- El asunto no iba contigo de forma puntual, sólo tienes que ver que tu cadáver es uno de los muchos que ha ido dejando el perpetrador y que la cosa no iba  contigo, sino que has entrado en el saco para ser  uno más de la cadena alimentaria del “chacal”.

2.- Jamás, jamás, jamás cambiarán ni pedirán perdón “en esta vida”,  porque nunca aceptaron que había algo que cambiar y ello fue la razón de su huida permanente hacia delante.

El siguiente video es una de las muchas reflexiones que me hacen llorar. Me recuerda mucho aquella famosa frase de “perdónalos porque no saben lo que hacen”. Esta reflexión es el prototipo de reflexión desde el amor y la conciencia de la herida interna. Vean y opinen:

41. CADA LOCO CON SU TEMA

A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante de la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia (Deuteronomio 30:19)

Ojalá existiese un libro de recetas para la vida. Una receta para elegir la profesión; otra para elegir amigos o a quién querer, de quién separarse, a quién rechazar, a quién dar una segunda oportunidad, una tercera o una cuarta,  y a quién sacar de tu vida. Pero no la hay. No hay modo de protegerse del dolor. El amor duele, pero, tarde o temprano, descubrimos que el amor también sana.

Lo cierto que todos vamos por la vida con nuestro tema, con nuestra historia, nuestra carencia, nuestro marketing y nuestras exigencias, e intentamos que nos compren nuestra historia; otras veces, las implantamos por la fuerza; otras veces, las “colamos” como quien no quiere la cosa y negociamos (o no) la historia del “otro”.

Habíamos hablado sobre que nuestro YO tiene una impregnación “sui generis” de la parte mineral, vegetal y animal por la que hemos viajado hasta llegar al aquí y al ahora. Y es ahora cuando empezamos nuestro tema.

Hoy hablaremos de la persona con una fuerte impregnación “mineral”. Está focalizada en las propiedades del reino mineral: integridad y simetría. Un mineral es lo que es y no se plantea ser otra cosa. Es estático y tiene sus límites.

Su “tema” es manifestar y “vender” la perfección de lo íntegro y simétrico. Su neuroticismo es el de “sentirse integrado en el ecosistema”, estar estable y vender estructura y andamiaje al prójimo para que éste pueda llevar a cabo su misión en el mundo.

Su necesidad es la de “ser aceptado” y su patrimonio esencial es su identidad. Por esta razón, ante una situación hostil o amenazante, tiende a no integrarse, o a sentirse rechazado, o se inclina a controlar permanentemente el entorno o al otro para no perder su identidad, integridad o su estructura. Es por estas razones, que estas personas suelen estar inmersas en “relaciones asimétricas”. 

Coto Talens, una afamada psicóloga experta en Violencia de género,  en la conferencia titulada «La simetría en las relaciones» que ofreció hace unos años en Castellón, habló sobre las relaciones de pareja y, concretamente, mostró  varios aspectos de las relaciones: la violencia de género, la simetría-asimetría, el empoderamiento y espacio vital.

En el aspecto de la Violencia de Género, en el 90% de los casos existe en uno de los dos miembros de la pareja una impregnación excesivamente mineral. Ellos dan andamiaje a la otra persona y, sin embargo, no se sienten reconocidos o aceptados por la otra persona. Sienten que el empoderamiento del otro ha sido gracias a ellos y que, a pesar de todo lo dado, la otra persona apenas repara en saber o aceptar su “identidad” o, incluso peor aún, la quiere cambiar, sintiendo que, si ello ocurre, tendría que buscar otro espacio vital, lo que le genera una diatriba de “matar o morir”. Y es entonces cuando la parte “animal” pasa a la acción para “sobrevivir”. 

Por esta razón (y por otras que no vamos a contar aquí), según esta experta, cualquier receta que busque desde el enfoque de la violencia de género y desde una óptica exclusivamente feminista,  sin tener en cuenta las dinámicas psicológicas y el discurso del “acorralado”, estaría abocado al fracaso.

Deberíamos entender al otro y no tirar de “recetas” fáciles para tratar problemas difíciles, porque, como ya dijimos al principio de esta aburrida entrada, no existen recetas para la vida. Ni para elegir la profesión, ni para elegir amigos, ni para saber a quién dar una segunda oportunidad entre otras cosas. No, no la hay, y sí, es verdad que hay que protegerse del dolor,  pero también es verdad que la generosidad y la distancia emocional nos hacen ver que, si bien hay personas a quien quisiéramos amar, entrar en su órbita implicaría a la larga morir o matar y en ese sentido es mejor una retirada a tiempo que una victoria aparente.

40. EL ADN DEL MUNDO

Todos sabemos que el ADN es el material hereditario que llevamos los seres vivos. El ADN es una molécula grande formada por dos cadenas  en forma de una especie de escalera retorcida que se llama doble hélice. Cada mitad de ADN sirve como patrón para la formación de una nueva mitad de la molécula de ADN.  No es necesario explicar que el color de ojos de una persona es la expresión codificada de su genética y que es posible que un niño haya sacado los ojos azules-verdosos de una bisabuela suya, aun a pesar de que ambos padres tengan los ojos negros azabache.

Pero, para la física cuántica (la versión laica del conocimiento) y para la Cabalá (la versión mística religiosa), este tipo de material secuenciado no sólo es patrimonio de los seres vivos, sino que incluye a todo lo existente en este plano: mineral, vegetal y animal. Obviamente parece una exageración, pero  la Cabalá hace referencia a cuatro niveles de entendimiento de nuestra realidad que ya hemos mencionado en anteriores entradas:

1.- lo literal o manifiesto: es lo que aparentemente somos. Un Hombr@, un “Ser” Humano que esconde un animal totémico, y éste a su vez esconde una sensibilidad “vegetal” que “viste” una “estructura” mineral que es el andamiaje de unos elementos primordiales (el Fuego, el Agua, el Aire y el polvo). Ellos, a su vez, son el sedimento de una energía llamada Qi, que, a su vez, es la densificación de un fotón de luz-información, que, a su vez, no es más que un destello de la Luz primigenia.

2.- lo insinuativo, o sugerente o imaginativo: en donde la realidad oculta de cada uno se expresa, o se insinúa, dentro de la realidad literal. De tal manera que, para que esta realidad aparezca, debe “ocultarse” la anterior realidad.

3.- lo metafórico o simbólico: la imagen integral de lo que vemos es la “cualidad” de lo que vemos. Una imagen que nos permite ver qué parte de la realidad que vemos es la que se está expresando y qué parte se ha ocultado para que, lo que vemos, se haya hecho manifiesto . Esta cualidad, o “foto de nuestro perfil” tal cual la ponemos en nuestro Whatsapp, está integrada por “nuestro estado” o “tema”, nuestra capacidad o “don” y nuestra “tendencia” o dinámica; es decir, lo que necesitamos “vivenciar” para poder desarrollar nuestra consciencia hasta nuestra máxima capacidad. Eso es el “Tikun”.

4.- y la esencia oculta de lo que vemos. Es decir, el código fuente, en donde todo se interconecta como las hojas de las ramas de un árbol y, a su vez, donde las ramas del árbol convergen en un solo tronco que, a su vez, está enraizado en una misma “tierra”. Allí se encuentra el “ADN del mundo

Es, quizás, por ello que aparece este consejo en el Deuteronomio 32: 7 de la Biblia:

Vale decir, quizás, que debemos “mirar hacia atrás, tirar del ovillo desde la realidad explícita y manifiesta hasta llegar a entrar en el orden implicado y, de ahí, llegar hasta la misma raíz de la propia existencia. Y, sólo así, uno podrá entender por qué enfermamos y morimos, y por qué sufrimos y friccionamos y nos desgastamos, como lo hacemos mientras con-vivimos. Como dice Jorge Drexler en la canción: Yo no soy de aquí… pero tú, tampoco.

39. ZONA WIFI ESPIRITUAL

“Que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí, a lo que él respondió: Si me vieras cuando sea quitado de ti, te sucederá así, mas si no, no sucederá (Reyes 2,2:9-10)

Seguimos erre que erre con el tema del desdoblamiento del Yo. Hasta ahora hemos dicho que cada persona posee su espíritu desdoblado en dos: uno arriba (interior), que es su referente potencial y otro abajo (exterior), que es su Yo “en el presente”. Esto no sólo es de Jean Pierre Garnier Malet, del cual hablábamos tres o cuatro entradas atrás, sino que también encontramos referencias en el Génesis como, por ejemplo, en Génesis 6,9 cuando dice: “.. estas son las crónicas de Noé. Noé”. Noé arriba y Noé abajo. 

Es decir, que esto es una constante en todos los humanos, sólo que, en función de su trabajo personal y de su estado de benevolencia más o menos constante, la distancia entre sus dos “yoes” estará menos parasitada por otros pensamientos y elementos de la nube tóxica. 

Decía Gurdjieff (algún día hablaremos de Gurdjieff…), que nuestro Yo inferior, el del presente,  se nutre de la comida que ingerimos, del aire que respiramos y de aquello que procesamos a través de nuestros sentidos (sentimientos, emociones y creencias provenientes de la TV y las redes sociales). Si cada una de estas cosas que nos nutren estuviese contaminada, no cabe duda que perderíamos nuestra salud y equilibrio por “intoxicación”. 

En este caso sería imposible, o al menos muy difícil desde nuestro plano, saber qué nos intoxica, pues, una vez pasa esto, nuestra mente está ya enturbiada, nuestras relaciones se hacen tóxicas, nuestro discurso también y así todo lo nuestro por extensión. Contagiamos todo lo que tocamos y no existe PCR que nos alerte de nuestro estado ¿O sí la hay? Efectivamente, nuestro humor. 

Un estado de mal humor al despertar cada mañana, sin empatía con nuestro entorno, nos hace sentir que estamos envenenados por algo de ayer o del pasado frente a algo o alguien, y esto es sin duda alguna una PCR metafísica.

Podemos imaginar ese estado de intoxicación como el estar en una especie de agujero negro, mientras que en el extremo exterior estaríamos en un estado de luz, con toda la información potencial, a modo de mapa, sobre nuestra ubicación en el Mundo físico, y desde donde se ven claramente todos los  futuros potenciales posibles para llevar a cabo nuestro objetivo en la vida, respetando el sentido de las leyes universales. Es decir, cómo realizar nuestra misión de la manera más  ecológica posible, impidiendo el perjuicio de otro ser humano y la existencia de riesgos colaterales. 

Un concepto más.  Cuenta la Biblia en el libro de Reyes que, en el momento de la partida del profeta Elías, su discípulo Eliseo, su más fiel y cercano discípulo, iba con él. En un momento determinado, el Maestro le sugiere que se mantenga a cierta distancia para poder prepararse, pero el lazo entre ambos era tan fuerte que  Eliseo no se separaba.

Al llegar al río Jordán, el Maestro le dijo al discípulo: pide qué puedo hacer por ti antes de que sea quitado de ti. Eliseo aprovechó el momento y pidió ser bendecido con una doble medida de la de su propio maestro. Elías, entonces,  se le le quedó mirando y le contestó:

… “Has pedido algo difícil. Sin embargo, si me vieras cuando sea quitado de ti, te sucederá así, mas si no, no sucederá”.

¿Qué quiere decir este texto ?

Pues, que en aquellas personas consideradas maestras, sus Yoes superiores están en Zona “wifi espiritual” con los yoes inferiores de sus discípulos. Es por ello, que hay personas que procuran no perder contacto con su maestro pues, ese contacto, le hace estar en zona wifi con el Yo superior de su maestro, y resetearse de posibles contaminaciones “inferiores”.

Y hay más: cuando el Maestro está por desfallecer o por fallecer, el Yo superior del maestro desciende y “abraza” al yo inferior del discípulo, recibiendo éste una iluminación extra que, en Metafísica, recibe el nombre de “doble porción”, con la cual le será posible aumentar en intención, concentración y potencialidad  su “software”, y con ello sus logros serán, quizás, superiores a los de su maestro, pero sin duda debido a él.


Ya lo último. Hemos dicho: “… cuando el Maestro está por desfallecer o por fallecer, el Yo superior del maestro desciende y “abraza” al yo inferior del discípulo

Fallecer no es igual que “perecer”, o “morir” o “desaparecer”. Fallecer se refiere, en metafísica, a una “caída” del potencial de la red wifi entre el Mundo que nutre y el Mundo que es nutrido. Por tanto, lo inferior se marchita por inanición al no ser retroalimentado. Se seca. Si la caída es temporal hablamos de un desfallecimiento, pero si es mantenida en el espacio-tiempo, se habla de  fallecimiento. 

Durante la vida de El profeta Elías, quedaron registrados ocho Milagros diferentes, mientras que Eliseo, por su parte, hizo dieciséis. Sin duda que el discípulo obtuvo la bendición para adquirir una doble porción.

38. CARNE TRÉMULA

En la mayoría de los hombres, la conciencia es la opinión anticipada de los demás (Henry Taylor)

A lo largo de las últimas entradas hemos dado a entender que el  hombre básicamente es un “YO” y que ese “yo” no es más que “una” voluntad que quiere hacer o decir algo en el Universo. Esa Voluntad, a menudo,  cabalga a horcajadas entre un Yo  interior (superior), en estado “ondulatorio”,  y el Yo  natural, “corpuscular”  (exterior, inferior),  que cree ser en virtud de una conciencia “adquirida” que no es suya propia.

Adquirimos esa conciencia a través de referentes virtuales en función de la época en la que vivimos, la cultura en la que estamos sumergidos, las modas sugeridas por la TV y las influencias de las redes sociales. 

Y de este modo, esa voluntad se va volviendo una voluntad despistada y confundida que tiene visión porque existe la luz, y tiene tacto porque hay espacio, y es capaz de oír  porque existen los sonidos… pero que, en realidad,  no “sabe” ni conoce. Es lo que los castizos dicen “carne trémula”. 

Lo que ese YO, o voluntad,  cree “saber o conocer” y llama experiencia, no es tal, sino, más bien, el procesamiento  sin filtro ni conciencia de los datos que recibe – procesar y acumular datos no es “saber” —  y de  las emociones que siente. Cuánta gente presume de que la vida es “sentimiento!!!! Y se quedan tan tranquilos.

Estas personas creen que su pensamiento es “su pensamiento”, pero es un pensamiento intervenido que no es suyo.  Si fuésemos capaces de contactar con nuestro otro YO “superior” (interior) al otro lado del agujero negro de la existencia, podríamos acceder al pensamiento no intervenido, al pensamiento original nuestro “de fabrica”,  que en salud mental es la conciencia no adquirida, llamada por la escuela Junggiana  SELF.

Y sólo entonces seríamos verdaderamente libres porque, al saber quiénes somos, sabríamos qué necesitamos y, al saber qué necesitamos, ya no nos seduciría con tanta facilidad la tentación, entendiendo por tentación la sutil oferta que hace nuestro entorno o nuestro Ego para paliar esa carencia, ese dolor o ese sufrimiento que llevamos dentro; y nuestra búsqueda será más útil, más ágil, mejor enfocada y, lo más importante, exitosa.

37. SIENTO QUE YA LLEGÓ LA HORA…

 Lo contaminado que es lo “no puro”

“Orandum est ut sit mens sāna in corpore sānō”

“Se debe orar a los dioses que nos concedan una mente sana en un cuerpo sano”.

En entradas anteriores hemos sobrevolado los conceptos “luz”, “oscuridad”, la “verdad” y la “mentira”. La tercera escala del conocimiento es la  discriminación entre lo “contaminado” y lo “puro”, y para ello, es necesario repasar el concepto de “reencarnación”. 

Aunque podría parecer que creo en la “Reencarnación” tras la muerte, como una hoja de ruta evolutiva espiritual que nos vaya procurando la mejora continua de nuestra esencia adquiriendo cada vez más cualidades y sublimando cada vez más nuestros defectos, no es así, ya que la reencarnación es un concepto budista que se me queda corto a la hora de rellenar todas las lagunas de mi intelecto, a la hora de entender “el misterio” de la vida. 

El concepto en el que me muevo es una extensión de la reencarnación llamado Metempsicosis, que promulga que nuestra esencia pasa a través del reino mineral, luego vegetal, luego animal, para acabar hospedándose en un “parlante” que se supone somos nosotros. De hecho, existe un Homeópata genial llamado Sankaran que sostiene que nosotros como seres humanos tenemos aún ciertos vestigios en nuestro espíritu “vital” de esos tres reinos mineral, vegetal y animal.  

Efectivamente la piedra angular del “método Sankaran” es la clasificación de los medicamentos en los reinos “mineral”, “vegetal” y “animal”, donde cada reino se relaciona con un determinado grupo de “sensaciones vitales”. Los remedios vegetales se utilizan para las personas que tienen “sensaciones vitales” que pertenecen al grupo de la “sensibilidad“, los remedios de origen animal se utilizan para los que tienen ‘sensaciones vitales” que pertenecen al grupo de los” instintos de supervivencia”, y los remedios minerales para la “conciencia estructural”. 

“Siento que me desmorono” sería una expresión de una sensación “mineral”, “siento que me marchito” lo sería de un reino vegetal, “tengo ganas de entrar como un elefante en una cacharrería y destrozarlo todo” sería una expresión de un resentir del reino animal. Y, “Siento que ya llegó la hora”, es una expresión 100% bien de abandono, bien de desapego, de despedida o de muerte, que responde a la conciencia de un “parlante” que es capaz de expresar el darse cuenta y la aceptación de la partida. La rendición.

Evidentemente, existen muchos medicamentos que no pueden  ser incluidos en ningún reino particular, como por ejemplo el Petroleum (que es un mineral, sin embargo es producto de la desintegración de la materia animal y vegetal debajo de los yacimientos oceánicos) y el  Acetic acid (también un mineral, pero preparado a partir de productos vegetales) y así muchos matices … Si. 

Es verdad, que la clasificación de las medicinas sobre la base de los “reinos”, y su asignación de ciertas “sensaciones a nivel mental”, es totalmente anticientífica e ilógica, pero… a mi me ha funcionado, al menos un 80-90% de las veces, para descubrir o entender “que le está pasando al paciente”.

Le damos una vuelta de tuerca más: existen autoridades académicas en este campo que sostienen que mantendríamos, cada uno de nosotros, una “Fuerza Vital” que nos mantiene vivos y sanos, y que tiene una fórmula personal e intransferible integrada por la memoria  de un determinado Mineral, una determinada especie del reino vegetal y lo mismo respecto a un elemento adscrito al reino animal, en unas determinadas proporciones para esa persona. Digamos que una persona es, a nivel de su Fuerza Vital, “Carbón 87, Pino 10, Sepia 3”.

Según esta teoría, que yo no desdeño en absoluto, esta fórmula, C87P10S3, sería el standard de pureza de un paciente concreto. 

Bien, si esa persona por los avatares de la vida se dejase invadir por la memoria de “Helecho” (que es otro Vegetal), este “Helecho” iría parasitando cada vez más al elemento “Pino”, y la persona iría perdiendo el Bienestar y la salud, ya que la conciencia del individuo “sabe” que esa esencia actual está contaminada y por tanto es ajena a él, hasta llegar a perder la salud de tal modo que cuando, por la razón que sea, el elemento parasitario “Helecho”  se hace predominante, el organismo activaría un “botón de autodestrucción” que llevaría a la muerte programada del paciente.

Es decir, de acuerdo con esta teoría, la “estructura” de la persona, proporciona la sensación básica de los  “minerales”, la “sensibilidad” que es la sensación básica de las “plantas” y la capacidad de “supervivencia” que es la sensación básica de los “animales”. La toma de consciencia, o el darse cuenta de algo, sería propia de un “animal parlante” capaz de expresar su “descubrimiento trascendente”. En base a esto cada persona nacida en nuestro mundo lo hace con su propia Fuerza Vital. De ahí la enorme importancia que da cualquier escuela médica no sólo a escuchar al paciente, sino a “hacerle hablar”.

Aplicado a nuestro dia a dia, los CELOS serían una “sensación vital” del “REINO ANIMAL”, y la  FALTA DE CONFIANZA EN SÍ MISMO sería una sensación vital de la “conciencia estructural”, que es una cualidad MINERAL y la VULNERABILIDAD por ejemplo sería del Reino VEGETAL. 

Conclusión: al margen de que sea verdad o mentira la teoría de Sankaran, lo que quiero poner sobre el tapete es la enorme importancia de la individualidad de cada paciente, de cada persona, de cada ser vivo y la enorme importancia que tiene el mantenerse puro en “Su esencia”, que a su vez es su “Espíritu”. 

Mientras reflexionamos al respecto déjense llevar por la letra de esta maravillosa canción que escuché por primera vez con 12 años.