39. ZONA WIFI ESPIRITUAL

“Que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí, a lo que él respondió: Si me vieras cuando sea quitado de ti, te sucederá así, mas si no, no sucederá (Reyes 2,2:9-10)

Seguimos erre que erre con el tema del desdoblamiento del Yo. Hasta ahora hemos dicho que cada persona posee su espíritu desdoblado en dos: uno arriba (interior), que es su referente potencial y otro abajo (exterior), que es su Yo “en el presente”. Esto no sólo es de Jean Pierre Garnier Malet, del cual hablábamos tres o cuatro entradas atrás, sino que también encontramos referencias en el Génesis como, por ejemplo, en Génesis 6,9 cuando dice: “.. estas son las crónicas de Noé. Noé”. Noé arriba y Noé abajo. 

Es decir, que esto es una constante en todos los humanos, sólo que, en función de su trabajo personal y de su estado de benevolencia más o menos constante, la distancia entre sus dos “yoes” estará menos parasitada por otros pensamientos y elementos de la nube tóxica. 

Decía Gurdjieff (algún día hablaremos de Gurdjieff…), que nuestro Yo inferior, el del presente,  se nutre de la comida que ingerimos, del aire que respiramos y de aquello que procesamos a través de nuestros sentidos (sentimientos, emociones y creencias provenientes de la TV y las redes sociales). Si cada una de estas cosas que nos nutren estuviese contaminada, no cabe duda que perderíamos nuestra salud y equilibrio por “intoxicación”. 

En este caso sería imposible, o al menos muy difícil desde nuestro plano, saber qué nos intoxica, pues, una vez pasa esto, nuestra mente está ya enturbiada, nuestras relaciones se hacen tóxicas, nuestro discurso también y así todo lo nuestro por extensión. Contagiamos todo lo que tocamos y no existe PCR que nos alerte de nuestro estado ¿O sí la hay? Efectivamente, nuestro humor. 

Un estado de mal humor al despertar cada mañana, sin empatía con nuestro entorno, nos hace sentir que estamos envenenados por algo de ayer o del pasado frente a algo o alguien, y esto es sin duda alguna una PCR metafísica.

Podemos imaginar ese estado de intoxicación como el estar en una especie de agujero negro, mientras que en el extremo exterior estaríamos en un estado de luz, con toda la información potencial, a modo de mapa, sobre nuestra ubicación en el Mundo físico, y desde donde se ven claramente todos los  futuros potenciales posibles para llevar a cabo nuestro objetivo en la vida, respetando el sentido de las leyes universales. Es decir, cómo realizar nuestra misión de la manera más  ecológica posible, impidiendo el perjuicio de otro ser humano y la existencia de riesgos colaterales. 

Un concepto más.  Cuenta la Biblia en el libro de Reyes que, en el momento de la partida del profeta Elías, su discípulo Eliseo, su más fiel y cercano discípulo, iba con él. En un momento determinado, el Maestro le sugiere que se mantenga a cierta distancia para poder prepararse, pero el lazo entre ambos era tan fuerte que  Eliseo no se separaba.

Al llegar al río Jordán, el Maestro le dijo al discípulo: pide qué puedo hacer por ti antes de que sea quitado de ti. Eliseo aprovechó el momento y pidió ser bendecido con una doble medida de la de su propio maestro. Elías, entonces,  se le le quedó mirando y le contestó:

… “Has pedido algo difícil. Sin embargo, si me vieras cuando sea quitado de ti, te sucederá así, mas si no, no sucederá”.

¿Qué quiere decir este texto ?

Pues, que en aquellas personas consideradas maestras, sus Yoes superiores están en Zona “wifi espiritual” con los yoes inferiores de sus discípulos. Es por ello, que hay personas que procuran no perder contacto con su maestro pues, ese contacto, le hace estar en zona wifi con el Yo superior de su maestro, y resetearse de posibles contaminaciones “inferiores”.

Y hay más: cuando el Maestro está por desfallecer o por fallecer, el Yo superior del maestro desciende y “abraza” al yo inferior del discípulo, recibiendo éste una iluminación extra que, en Metafísica, recibe el nombre de “doble porción”, con la cual le será posible aumentar en intención, concentración y potencialidad  su “software”, y con ello sus logros serán, quizás, superiores a los de su maestro, pero sin duda debido a él.


Ya lo último. Hemos dicho: “… cuando el Maestro está por desfallecer o por fallecer, el Yo superior del maestro desciende y “abraza” al yo inferior del discípulo

Fallecer no es igual que “perecer”, o “morir” o “desaparecer”. Fallecer se refiere, en metafísica, a una “caída” del potencial de la red wifi entre el Mundo que nutre y el Mundo que es nutrido. Por tanto, lo inferior se marchita por inanición al no ser retroalimentado. Se seca. Si la caída es temporal hablamos de un desfallecimiento, pero si es mantenida en el espacio-tiempo, se habla de  fallecimiento. 

Durante la vida de El profeta Elías, quedaron registrados ocho Milagros diferentes, mientras que Eliseo, por su parte, hizo dieciséis. Sin duda que el discípulo obtuvo la bendición para adquirir una doble porción.

38. CARNE TRÉMULA

En la mayoría de los hombres, la conciencia es la opinión anticipada de los demás (Henry Taylor)

A lo largo de las últimas entradas hemos dado a entender que el  hombre básicamente es un “YO” y que ese “yo” no es más que “una” voluntad que quiere hacer o decir algo en el Universo. Esa Voluntad, a menudo,  cabalga a horcajadas entre un Yo  interior (superior), en estado “ondulatorio”,  y el Yo  natural, “corpuscular”  (exterior, inferior),  que cree ser en virtud de una conciencia “adquirida” que no es suya propia.

Adquirimos esa conciencia a través de referentes virtuales en función de la época en la que vivimos, la cultura en la que estamos sumergidos, las modas sugeridas por la TV y las influencias de las redes sociales. 

Y de este modo, esa voluntad se va volviendo una voluntad despistada y confundida que tiene visión porque existe la luz, y tiene tacto porque hay espacio, y es capaz de oír  porque existen los sonidos… pero que, en realidad,  no “sabe” ni conoce. Es lo que los castizos dicen “carne trémula”. 

Lo que ese YO, o voluntad,  cree “saber o conocer” y llama experiencia, no es tal, sino, más bien, el procesamiento  sin filtro ni conciencia de los datos que recibe – procesar y acumular datos no es “saber” —  y de  las emociones que siente. Cuánta gente presume de que la vida es “sentimiento!!!! Y se quedan tan tranquilos.

Estas personas creen que su pensamiento es “su pensamiento”, pero es un pensamiento intervenido que no es suyo.  Si fuésemos capaces de contactar con nuestro otro YO “superior” (interior) al otro lado del agujero negro de la existencia, podríamos acceder al pensamiento no intervenido, al pensamiento original nuestro “de fabrica”,  que en salud mental es la conciencia no adquirida, llamada por la escuela Junggiana  SELF.

Y sólo entonces seríamos verdaderamente libres porque, al saber quiénes somos, sabríamos qué necesitamos y, al saber qué necesitamos, ya no nos seduciría con tanta facilidad la tentación, entendiendo por tentación la sutil oferta que hace nuestro entorno o nuestro Ego para paliar esa carencia, ese dolor o ese sufrimiento que llevamos dentro; y nuestra búsqueda será más útil, más ágil, mejor enfocada y, lo más importante, exitosa.

37. SIENTO QUE YA LLEGÓ LA HORA…

 Lo contaminado que es lo “no puro”

“Orandum est ut sit mens sāna in corpore sānō”

“Se debe orar a los dioses que nos concedan una mente sana en un cuerpo sano”.

En entradas anteriores hemos sobrevolado los conceptos “luz”, “oscuridad”, la “verdad” y la “mentira”. La tercera escala del conocimiento es la  discriminación entre lo “contaminado” y lo “puro”, y para ello, es necesario repasar el concepto de “reencarnación”. 

Aunque podría parecer que creo en la “Reencarnación” tras la muerte, como una hoja de ruta evolutiva espiritual que nos vaya procurando la mejora continua de nuestra esencia adquiriendo cada vez más cualidades y sublimando cada vez más nuestros defectos, no es así, ya que la reencarnación es un concepto budista que se me queda corto a la hora de rellenar todas las lagunas de mi intelecto, a la hora de entender “el misterio” de la vida. 

El concepto en el que me muevo es una extensión de la reencarnación llamado Metempsicosis, que promulga que nuestra esencia pasa a través del reino mineral, luego vegetal, luego animal, para acabar hospedándose en un “parlante” que se supone somos nosotros. De hecho, existe un Homeópata genial llamado Sankaran que sostiene que nosotros como seres humanos tenemos aún ciertos vestigios en nuestro espíritu “vital” de esos tres reinos mineral, vegetal y animal.  

Efectivamente la piedra angular del “método Sankaran” es la clasificación de los medicamentos en los reinos “mineral”, “vegetal” y “animal”, donde cada reino se relaciona con un determinado grupo de “sensaciones vitales”. Los remedios vegetales se utilizan para las personas que tienen “sensaciones vitales” que pertenecen al grupo de la “sensibilidad“, los remedios de origen animal se utilizan para los que tienen ‘sensaciones vitales” que pertenecen al grupo de los” instintos de supervivencia”, y los remedios minerales para la “conciencia estructural”. 

“Siento que me desmorono” sería una expresión de una sensación “mineral”, “siento que me marchito” lo sería de un reino vegetal, “tengo ganas de entrar como un elefante en una cacharrería y destrozarlo todo” sería una expresión de un resentir del reino animal. Y, “Siento que ya llegó la hora”, es una expresión 100% bien de abandono, bien de desapego, de despedida o de muerte, que responde a la conciencia de un “parlante” que es capaz de expresar el darse cuenta y la aceptación de la partida. La rendición.

Evidentemente, existen muchos medicamentos que no pueden  ser incluidos en ningún reino particular, como por ejemplo el Petroleum (que es un mineral, sin embargo es producto de la desintegración de la materia animal y vegetal debajo de los yacimientos oceánicos) y el  Acetic acid (también un mineral, pero preparado a partir de productos vegetales) y así muchos matices … Si. 

Es verdad, que la clasificación de las medicinas sobre la base de los “reinos”, y su asignación de ciertas “sensaciones a nivel mental”, es totalmente anticientífica e ilógica, pero… a mi me ha funcionado, al menos un 80-90% de las veces, para descubrir o entender “que le está pasando al paciente”.

Le damos una vuelta de tuerca más: existen autoridades académicas en este campo que sostienen que mantendríamos, cada uno de nosotros, una “Fuerza Vital” que nos mantiene vivos y sanos, y que tiene una fórmula personal e intransferible integrada por la memoria  de un determinado Mineral, una determinada especie del reino vegetal y lo mismo respecto a un elemento adscrito al reino animal, en unas determinadas proporciones para esa persona. Digamos que una persona es, a nivel de su Fuerza Vital, “Carbón 87, Pino 10, Sepia 3”.

Según esta teoría, que yo no desdeño en absoluto, esta fórmula, C87P10S3, sería el standard de pureza de un paciente concreto. 

Bien, si esa persona por los avatares de la vida se dejase invadir por la memoria de “Helecho” (que es otro Vegetal), este “Helecho” iría parasitando cada vez más al elemento “Pino”, y la persona iría perdiendo el Bienestar y la salud, ya que la conciencia del individuo “sabe” que esa esencia actual está contaminada y por tanto es ajena a él, hasta llegar a perder la salud de tal modo que cuando, por la razón que sea, el elemento parasitario “Helecho”  se hace predominante, el organismo activaría un “botón de autodestrucción” que llevaría a la muerte programada del paciente.

Es decir, de acuerdo con esta teoría, la “estructura” de la persona, proporciona la sensación básica de los  “minerales”, la “sensibilidad” que es la sensación básica de las “plantas” y la capacidad de “supervivencia” que es la sensación básica de los “animales”. La toma de consciencia, o el darse cuenta de algo, sería propia de un “animal parlante” capaz de expresar su “descubrimiento trascendente”. En base a esto cada persona nacida en nuestro mundo lo hace con su propia Fuerza Vital. De ahí la enorme importancia que da cualquier escuela médica no sólo a escuchar al paciente, sino a “hacerle hablar”.

Aplicado a nuestro dia a dia, los CELOS serían una “sensación vital” del “REINO ANIMAL”, y la  FALTA DE CONFIANZA EN SÍ MISMO sería una sensación vital de la “conciencia estructural”, que es una cualidad MINERAL y la VULNERABILIDAD por ejemplo sería del Reino VEGETAL. 

Conclusión: al margen de que sea verdad o mentira la teoría de Sankaran, lo que quiero poner sobre el tapete es la enorme importancia de la individualidad de cada paciente, de cada persona, de cada ser vivo y la enorme importancia que tiene el mantenerse puro en “Su esencia”, que a su vez es su “Espíritu”. 

Mientras reflexionamos al respecto déjense llevar por la letra de esta maravillosa canción que escuché por primera vez con 12 años.  

36. “E Pluribus Unum”

“Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios” (Mateo 22, 15-21)

Un amigo mío me dijo que le gustaba nuestro blog de la Hermandad, pero que apenas lo leía “porque hablaba de Dios”. Me quedé varios días dándole  vueltas en la cabeza a esa respuesta. Estaba claro que mi amigo ni es ateo, ni religioso y responde al standard de la mayoría de la gente en lo que respecta a conocimientos, cultura, creencias y gustos. 

No se trata tanto ya de ser creyente o no, o de ser espiritual o material. Tengo claro que ni los materialistas son unos “idólatras” ni los espirituales unos “santos”. Fue entonces cuando me fijé que Los Estados Unidos de América tienen escrito en su moneda dos textos: uno en inglés, su idioma nativo (In God we trust), y otra en latín (extrañamente pues los EU son anglosajones), que es la frase que sirve de título a nuestra entrada, “E Pluribus Unum”, que es traducida por la mayoría como “De muchos, uno”. 

Las preguntas que me surgen al respecto son dos:

  • ¿Cuál es la intención de la frase?
  • ¿Porqué está en latín y no en inglés?

Realmente, “De muchos, uno” denota toda una línea de pensamiento que ya habíamos planteado cuando defendíamos el valor de separar en la vida lo importante de lo accesorio. De muchos conceptos accesorios, lo importante es uno; de muchos dioses menores que cada cual tenemos, uno está un peldaño por encima del resto y, para que este pensamiento no se le olvide, el pueblo americano lo tiene escrito en lo más importante que poseen los EUA en su día a día: el Dólar. 

El hecho de que la frase figure en latín nos hace sospechar que esa filosofía de vida es heredada de los padres de Occidente (Roma, El imperio Romano). Ellos ya enunciaron que:

  • “De muchas provincias que llegó a tener el Imperio Romano, una, Roma, era la principal.
  • De muchos generales, uno, el César, era el líder.
  • De las muchas lenguas existentes, una, el latín, era la hegemónica.

Los EUA decidieron poner esta frase en latín como queriendo decir que, siendo ellos ahora el Occidente hegemónico de los tiempos modernos, ellos heredaban la filosofía de sus ancestros, pero le daban una vuelta de significado más: “De muchos valores, Uno se encuentra por encima del resto”. A usted, amable lector, le corresponde elegir cual:

  • ¿La libertad?
  • ¿La democracia? 
  • ¿Las opiniones?
  • ¿Otra cosa?

¿Cual?

En verdad que nunca sabremos a qué se referían los padres de la nación norteamericana con la frasecita. Lo que sí es cierto es que, años después, sustituyeron esta frase por la ya famosa de “In God we trust”, aunque finalmente coexistieron ambas, la frase en inglés y la frase latina, hasta hoy día. 

La frase en inglés denota que, pese a su poderío, ellos “confían en Dios”, aunque no sean un ejemplo de vida “espiritual”. Mientras que la frase en latin es la filosofía de su pensamiento: “De muchas cosas, quédate siempre con la más importante”. No abuses, no lo quieras todo. De todos los principios éticos y morales, hay uno que sobresale, y, de muchos “pecados” y errores, siempre hay uno que supone la línea roja que no hay que atravesar.

Moraleja: No hace falta ser “espiritual” para tener claros los conceptos de la vida que nos ha tocado vivir. 

También, ser “materialista” es una opción “Aceptable” si estamos a favor del libre albedrío. La Ética no es sinónimo de “espiritualidad”, ni tampoco la “moral”. Dentro del materialismo y del racionalismo cartesiano, es perfectamente compatible aplicar la doctrina “E pluribus unum” sin ningún tipo de problema. Y lo mismo ocurre con el mundo espiritual. Así que, menos “lobos” con algunos santones a los cuales “rascas” un poco y sale el briboncete de turno que rebaña para sus intereses (leer, si podéis, una entrada en Nosolounblog titulada “Sácame del paraíso”).

En ambos casos, la doctrina “E pluribus unum” nos dice que, tanto si la persona es predominantemente materialista como si es predominantemente espiritual, puede (y debe) discriminar entre los que es accesorio (y prescindible) y lo que lo es menos (más importante), y así, en los sucesivos niveles de exigencia que el guion de la película de nuestras vidas, nos vaya poniendo por delante ¿No crees?  

Vamos a escuchar una canción mientras meditamos la respuesta…

35. EL TIEMPO PASA

Hemos recibido muchas preguntas acerca de las reflexiones surgidas tras la lectura, en conciencia, de nuestra entrada del pasado 17 de septiembre, La Formula del Matasuegra (je… je..), basada en las premisas del físico Jean Pierre Garnier Malet y su teoría del desdoblamiento del tiempo que explica:  que la luz es partícula y a su vez onda, y el ser humano, por inferencia, sería “cuerpo” (luz corpuscular o partículas) y “pensamiento” (psique o luz en forma de “ondas”), y cómo podríamos pasar, al menos en teoría, de una a otra forma de luz según nuestras necesidades.

A mi, la verdad sea dicha,  me fascina el hecho de cómo, con el paso del tiempo, el pensamiento místico (acerca del misterio de la vida) y la física cuántica se acercan cada vez más en busca de una “verdad entendible y demostrada” para una humanidad que quiere evolucionar. 

Habíamos concluido, en aquella entrada, que pensar bien (de forma benevolente) o lo contrario puede mejorar o empeorar el estado sobre aquello que pensamos. Es decir, que ya no se trataría de “no hacer lo que no te gustaría que te hiciesen”, sino de “no pensar hacer al prójimo aquello que  no quisieses que el prójimo pensase hacerte a ti”. Parece lo mismo… pero no es igual. En este sentido, definimos como “pensamiento benevolente” aquel que se da en un entorno equilibrado, es decir, con personas que piensen de forma benévola sobre ti, lo que hará que tú pienses de forma benévola y equilibrada hacia tu entorno.

También habíamos planteado, de forma subliminal, que el hecho de que más del 80% de nuestro pensamiento sea en cierto modo negativo, genera un pool de pensamientos “astrales” que serían potencialmente captables por alguien “receptivo” en la misma longitud de onda de ese tipo de energía, con lo cual, esta persona puede “ejecutar un pensamiento potencial creado por otro”. Y surge la pregunta: ¿Quién es el responsable de la situación creada? ¿El que creó el potencial o el que lo ejecutó? 

Sin duda, a mi modesto entender, el que lo creó, pues no puede utilizarse nada para mal o para bien que no haya sido previamente creado, aunque sea a nivel potencial. O de otra manera, el futuro potencial creado por mi, no necesariamente tiene que ser activado por el que lo creó, sino que cualquier otra persona que acceda al pool de futuro potencial puede “ejecutarlo”, lo cual nos lleva a especular con la posibilidad de que,  por ejemplo, si en 40 días con sus 40 noches la humanidad no creara pensamientos potenciales de “guerra”, el concepto “guerra” desaparecería de nuestro “presente”. Interesante ¿No? 

Es el mismo debate que tienen hoy en día los Norteamericanos ¿Existen más asesinatos porque cualquiera tiene un arma de fuego o, simplemente, hay que tener un arma de fuego por si uno se siente amenazado?  Pensamos, que alguien que dispone de un arma de fuego, sin duda, puede usar dicha arma ante una amenaza relativa o en un estado no equilibrado emocionalmente. 

Y aquí viene el planteamiento de la presente entrada: nuestros pensamientos (90% negativos y 10% positivos) forman un pool “negativizado” que crea un “futuro potencial existente” y el “pasado” no sería más que la “memoria del futuro que ya se vivió”. Es decir, el pasado es la referencia del futuro que ha quedado “memorizado” a modo de “fotoflash”, y una manera de ver por el “retrovisor” el futuro que ya “pasó” y que habíamos creado nosotros. Es decir, el presente es necesario porque creamos “futuros potenciales” y el pasado es la referencia y feedback para que nuestra tarea del presente la realicemos de forma correcta.

Por tanto, desde esta perspectiva “mística-cuántica”, el sentido de la vida consistiría en “vivir el presente para limpiar el futuro de potenciales creados por otras personas.

Conclusión: 

  1. No es cuestión ya de “no hacer”, sino de “no pensar en hacer”… ¿Y cómo dominar nuestro pensamiento? Lo veremos en entradas posteriores si Dios nos presta vida.
  2. El pensamiento es el “futuro potencial”.
  3. La teoría del Desdoblamiento del Tiempo nos aporta la reflexión de que, quizás, vivimos en dos tiempos diferentes al mismo tiempo, el pasado y el futuro, ambos en realidades distintas conectadas por el presente que somos nosotros; porque el pasado y el futuro no pueden conectar entre sí, si no es a través de nosotros que “escribimos los futuros potenciales”.

De una forma u otra, la misión del Hombre en esta nueva era sería la de limpiar el futuro de pensamientos negativos que hayan creado otros o nosotros mismos ¿Y cómo lo hacemos? También lo veremos en una próxima entrada al respecto que permita no cansar al lector con tantos conceptos novedosos que, quizás, siempre estuvieron allí delante nuestra y, ahora, con el avance de la física, los despojamos del dogma y del misticismo, y así resultan una verdad aceptable y ecológica para una mayoría de “hermanos”… ¿No? Ahí lo dejamos.

Porque el tiempo pasa nos vamos poniendo viejos (y sabios) y el amor ya  no lo reflejo como ayer.
En cada conversación, cada beso, cada abrazo, lo hago más sincero y benevolente porque se impone un pedazo de razón.

34. EL DILUVIO QUE VIENE

Un 4 de Noviembre de hace un montón de años, comenzó el famoso “diluvio” Universal, que tampoco era Universal, pero sí que posiblemente afectó a una gran mayoría de la población de aquella época. Cuarenta días con sus cuarenta noches parecen indicarnos que el mundo en ese acontecimiento padeció su primera “cuarentena”. 

La tradición enseña que, tras el diluvio (tras la cuarentena), la gente del lugar siguió con su hábitos y forma de vivir como antes del diluvio, ignorando que la muerte no había dejado de controlar sus vidas. Tanto era que no  querían cambiar su forma de vida, que idearon la maravillosa idea de la Torre de Babel. Eso sí que fue una gran idea. Amparándose en la ciencia, ingeniería y arquitectura de la época, que era mucha, seguro que llegaban “arriba” y le decían a “Dios” cuatro “cositas”.

Hoy en día, muchos rabinos y líderes espirituales de todo el mundo tratan de despertarnos del estado “dormido” en el que nos encontramos para que escarbemos en la Biblia (La Torah) y abramos los ojos; pero la mayoría de la gente está ocupada con las pequeñas cosas de su pequeño mundo, corriendo tras la comodidad material y los placeres físicos. 

Las relaciones sexuales están sobredimensionadas y tampoco son las adecuadas en forma y fondo, el mundo esta 100% erotizado. Cada tres palabras o imágenes de una película tiene una alusión explicita al sexo, a la infidelidad o a la violencia.  Esto “oxida” y ensucia el canal que atrae la luz a nuestro mundo. A su vez, esta corrupción “oscurece” el mundo porque interrumpe el flujo de la luz y la fuerza de la vida, debilitándonos. El mundo entonces empobrece, como así está ocurriendo.

Si te fijas, florecen los pedófilos y la trata de mujeres, especialmente entre aquellos con recursos monetarios e influencias que, a su vez, pueden comprar y esclavizar pedófilos. Ellos tienen el poder y los medios para esclavizar y lo hacen. Podrían usar esos recursos para algo mejor y más útil, pero, en su discernimiento, ellos optan libremente por la primera opción. Y es que, el lado oscuro (el mal) crece y le encanta esclavizar al lado bueno trayéndonos el caos que vemos ahora esparcirse por todo el mundo.

Leemos en (Génesis 11: 4)

“וַיֹּאמְרוּ הָבָה נִבְנֶה לָּנוּ עִיר וּמִגְדָּל וְרֹאשׁוֹ בַשָּׁמַיִם וְנַעֲשֶׂה לָּנוּ שֵׁם פֶּן נָפוּץ עַל פְּנֵי כָל הָאָרֶץ ”

“Ellos dijeron: Ahora pues, construiremos para nosotros mismos una ciudad, y una torre cuya cúspide llegará al cielo, y haremos un nombre para nosotros, de lo contrario seremos esparcidos, otra vez, por toda la tierra ”.

La gente de aquella generación tenía el poder de hacer conexiones espirituales elevadas para realizar actos “milagrosos”. No en vano, llevaban sólo 10 generaciones en la Tierra, y el recuerdo del Abuelo Adan y la abuela Eva todavía estaba en sus álbumes de fotos. Así que, decidieron, tras la debacle del diluvio, controlar todo el sistema espiritual de los mundos de arriba para sus propios beneficios, desconectarse de Dios y evitar que se metiera en los asuntos humanos. 

Igual pasa, más o menos, en nuestra generación con la guerra entre dos polos, dos formas de pensar, sentir y actuar (es obvio que está en marcha). El lado oscuro, mientras tanto, crea separación entre las personas usando todo tipo de tácticas. La que mejor se le da es “divide y vencerás”. Sin entrar en detalles, echa un vistazo a la política. Gobernantes y gobernados de cualquier nivel y en cualquier país (salvo honrosas excepciones), cada vez hay más partidos políticos, más opciones y más dificultad de ponerse de acuerdo… en democracia. 

Por ello, ante esta realidad, lo mejor es enfocarse en las herramientas espirituales para atraer más luz al mundo, e iluminar la oscuridad e integrarla porque acabar con ella no está en nuestras manos. No importa dónde vivan en el mundo, que cumplan con su deber civil, sean  buenos ciudadanos y voten sólo por aquellos que son honestos en su intención de servir a la gente, aunque vaya en contra de sus intereses u opiniones. Mejor un Honesto equivocado o perdido que un malvado inteligente.

Sobre todo, asegúrense de que crean, o, al menos, teman a Dios o estén convencidos de que, tarde o temprano, en el mundo “el que la hace la paga” y sean capaces de declarar su fe con honestidad. Y, por supuesto, huyan de aquellos que “van dando clase de derechos humanos” y “quieren vuestro bien y el del mundo”. Es mosqueante y mareante, y parece más lobo que cordero, pero no somos, al menos en teoría, tan niños ni tan crédulos.

Para evitar la futura “inundación” y el diluvio de juicios que está por venir, siga la luz que vislumbre en su duerme-vela, y haga el bien, evitando lo negativo y el sufrimiento de otros,  juegue o no en su equipo, le caiga bien o mal, conecte o no con ellos. Recuerde: juzgar a alguien es partir de la base que usted, como juez, está en un escalón superior al juzgado. Así que, encárguese sólo de que su vela no se apague y deje correr al mundo, que ya sabrá el dueño del mundo lo que tenga que hacer. Ya llegará un “Arca” si tiene que llegar, y hemos sido meritorios, y si no, pues es que no éramos tan buenos….

33. EL UNIVERSO SOBRE MÍ

Y está escrito en Ezequiel: “Y llegará un día que en la Tierra habrá Hambre, pero no hambre de pan, sino de conocimiento de Dios….

En nuestra entrada anterior titulada Shámata,  hablábamos de cinco niveles existenciales por los que transita nuestra mente: El estado de ensoñamiento, el de Vigilia, el de Conciencia Adquirida, el del Self  y el de Conciencia Objetiva. Concluímos en esa entrada que  El estado de ensoñamiento, al que llamábamos “La Taberna del Buda” en la apertura de nuestro blog, venía  representado por el arquetipo de la sombra, donde nada es lo que parece (fantasía y ensoñamiento): ¿Qué hace un cura en esa taberna o una novia recién casada? ¿O un rabino? ¿O un líder político? ¿O una “buena” persona?… ¿Acompañar a un “amigo”? 

Lo cierto es que con el humo del ambiente de la taberna, la música a toda pastilla, la taberna petada de gente, el Whisky de garrafón y el cartel de “abierto hasta el amanecer” difícil es mantener una conversación en este nivel y difícil es poder quedar al día siguiente, con el “sol” de la vigilia, con alguien con el que hayamos iniciado un debate interesante para “hablar más tranquilo”.  

Entre la fantasía del ambiente imperante, la falta de voluntad (tras el tercer whisky, o el segundo porrito o la primera rayita) y la confusión por la música tan alta es difícil discernir entre lo que queremos y lo que no queremos, entre lo que nos gustaría y lo que no nos atrevemos, entre lo que fue y lo que “pudo ser”,  o entre la luz y la penumbra, y es por eso que su arquetipo recibe el nombre de “sombra”, porque la luz apenas conecta, ya que, aunque la  luz no cambia, lo que sí cambia es el receptor en función de cómo recibe la “luz” (que decía Zukerwar). A ese nivel los receptores filtran tanto la luz de la verdad (en función del ji ji, del ja-ja y de otros intereses) que la luz “está”, pero el “receptor no la “acepta” y es por eso que se llama “sombra”.

Decíamos  también  en el anterior post que, cuando esta sombra no se eleva hacia la vigilia y se queda apegada a la propia fantasía que la alimenta, la sombra desciende al “sepulcro”,  que es considerado el inframundo, cuyo habitante es la “muerte”; la muerte del “YO”, en este caso, del “Yo inferior”, llamado así por razones obvias.

Y ahora es fácil entender por qué la sabiduría popular habla de estos lugares  como lugares “de mala muerte”, porque, si bien ya sabemos que hay una muerte trascendente al final de la pirámide, la mala muerte impide tener acceso a los fotogramas de nuestra vida para poder repasar nuestra trayectoria, sacar conclusiones, arrepentirse, avergonzarse o ratificarse de todos los momentos, ya que, en el inframundo, el tiempo no existe  y todo adquiere un tinte “irreversible”. 

Y en este contexto podemos entender a Krishnamurti: “si el lugar donde te encuentras “te agobia”, o no te hace sentir cómodo o te estresa ¿Por qué sigues allí? Es decir, si el estado en el que vives (tu Taberna del Buda) apenas hay sitio para ti y ello te genera ansiedad, miedo o angustia  ¿Por qué no te vas?  ¡Déjalo! ¡Busca la salida! ¡Sal “afuera”!  ¡No te duermas con el sueño de la muerte!  ¡Intenta vislumbrar el Universo que hay sobre ti!!!!

Y con esta realidad metafórica nos metemos en faena para concluir que, si bien todo el mundo  está de acuerdo en que hay lugares o antros de “mala muerte”,  todos vamos, y que, si vamos, algo de afinidad tendremos con nuestros compañeros de la noche y de taberna; pues la luz, siempre busca la  “afinidad” con la longitud de onda más cercana a la nuestra. 

Por esta razón, uno debería ser consciente de que, tarde o temprano, encontraremos un “sitio” entre tanta gente en la taberna. Este nivel  de individualidad extrema, ocio “ensanchado”, dualidad hiperpolarizada, ruido extremo, música ruidosa… está en la antípodas de los conceptos de ecología, solidaridad holística, jerarquía, silencio, equilibrio, musicalidad y paz . 

A este respecto, la siguiente metáfora nos puede ayudar a cerrar la entrada: 

Decía un Maestro que una vez le ocurrió un episodio con una Mujer que le hizo reflexionar. Resulta que contó que cierta vez, estando de viaje, paró una noche en una taberna para comer. Pidió la comida y la mesonera le sirvió unos callos que se comió de un tirón, pues estaba sabroso, terminó de comer, rebañó con pan, se levantó y se fue. Al día siguiente volvió al mismo lugar, pidió lo mismo e igualmente terminó de comer, rebañó con pan, se levantó y se fue. Al tercer día, la Mesonera, a conciencia, cuando el Maestro pidió de nuevo callos, le echó en la cocina un exceso de sal y después se lo sirvió “como si nada”. El Maestro comenzó a comer, pero los callos estaban incomestibles. Se comió el pan, se levantó y se fue. Al verlo marchar, la mesonera le espetó: Caballero ¿Por qué no comió esta vez? Él contestó que no tenía hambre, pero ella le dijo:  si no tuviera hambre, no hubiera comido el pan; sin embargo se comió todo el pan ¿Es que no le gustó? El dijo: “a decir verdad, estaba muy salado y no fue posible comerlo”. 

El Ben Ish Jai enseña que realmente esto que relata el Maestro no le ocurrió en realidad, sino que estaba hablando alegóricamente de que en la vida hay tres fases. 

Una primera fase en la hay “platos” de muy buen gusto y placenteros, que comemos sin rechistar y repetimos de forma automática. Sabemos lo que nos gusta, vamos al sitio donde lo dan, comemos, pagamos y nos vamos y no hacemos daño a nadie. El Hambre de placer y nuestra propia vitalidad nos hacen ser temerarios de las consecuencias de un empacho, obesidad, etc.

En una segunda fase, nos moderamos y recurrimos a comer ese tipo de platos de vez en cuando para darnos un gustito. 

Pero en la tercera fase de la vida (al tercer día…), las cosas que nos gustaban (hábitos que teníamos) ya no nos gustan tanto, estamos hartos, saturados o, incluso, aunque nos gusten, no nos sientan bien,  y lo que “ayer” no me importaba hacer porque me lo pasaba bien y era placentero, ahora, en esta última fase, el cuerpo “no me sigue”. Pero incluso así llenamos la carencia que sentimos (el estómago) con cualquier sucedáneo (pan), pues la cosa es alimentar nuestro deseo de recibir. 

Lo peor es que, aunque desde Arriba (la Mesonera con su salero) nos hagan esos deseos incomestibles, no nos preguntamos por qué ahora rechazamos aquello que durante tanto tiempo nos enloquecía, y seguimos insistiendo con sucedáneos de “materialidad” en lugar de pararnos a reflexionar y verlo como una oportunidad para buscar algo diferente con lo que rellenar esa “sensación de hambre”,  algo más cercano a la espiritualidad, pues, al fin y al cabo, en la tercera fase de la vida, la muerte se acerca, y, aunque tenga menos mérito acercarse a la espiritualidad en la vejez, mejor que nada es y más aún si ya no te “pone” tanto los callos!!!!

32. SHÁMATA

Si observáramos nuestra mente  con detenimiento, nos daríamos cuenta del enorme ruido mental en el que estamos sumidos,  rememorando continuamente situaciones pasadas con nostalgia o culpabilidad, o bien proyectando hacia el futuro, viviendo mentalmente escenas con temor o esperanza que, casi con toda seguridad, nunca llegarán a producirse. Y así nos pasamos la vida entre el pasado que pasó y el futuro que aún no llegó. 

En Oriente, el Budismo tiene una práctica llamada SHÁMATA, que consiste en enfocarse durante un tiempo limitado en una determinada observación: un reloj, las manecillas de éste, un cuadro, un detalle, un número, un insecto, un punto… Lo normal para el principiante budista es sostener la atención cuarenta segundos y, a partir de entonces, se inicia la verdadera meditación y trascendencia. 

Hoy dia, con los WhatsApps, Redes sociales, TV, etc, nuestro Shámata está en unos patéticos 5 segundos, lo que dice mucho de nuestro grado de dispersión mental y eso, a su vez, explicaría  nuestra escasa capacidad de concentración, nuestro escaso grado de compromiso, de sacrificio y  de valoración  de las cosas, y la enorme facilidad con la que “olvidamos” lo que no tendríamos que olvidar. 

Precisamente un tal Gurdjieff, al que un día dedicaremos una entrada,  hablaba de una serie de niveles existenciales en los que vivimos, cuya identificación  ayudan mucho a saber en qué momento de nuestras vidas estamos.  Estos niveles son:

El Estado de Ensoñamiento: estamos ya de por sí un tercio de nuestras vidas durmiendo, pero los hay que llegan hasta la mitad y quizás existan personas que pasen toda su vida en una continua ensoñación. En este estado, nuestra capacidad volitiva, nuestra voluntad, es mínima y lo más que podemos conseguir es repasar datos de lo que hemos vivido, fantasear, imaginar o recargar pilas. Es el reino de la “sombra” donde la voluntad (la Luz) es mínima y la vida es “vegetativa”.

El estado de vigilia “duerme-vela”: es una fase de transición entre la fase anterior y la siguiente, en la que los deseos y fantasías nos hacen vivir una vida pasada donde el cuerpo y el ego nos llevan con la lengua fuera  aun sin saber diferenciar claramente qué es deseo, qué es necesidad y qué es voluntad propiamente dicha. 

Al anterior le sigue  El estado de Vigilia propiamente dicho, en el que tenemos los ojos abiertos y nos enfocamos (nos apegamos)  en lo que vemos y tenemos en frente, aunque sin reparar en que aquello que vemos es un enorme espejo que nos pone nuestro mundo interno a modo de pantalla.

El Estado de Conciencia Adquirida, donde creemos que pensamos lo que pensamos sin reparar en que, aquello que pensamos y que es objeto de nuestra atención, ni es lo que pensamos ni tan siquiera lo que queríamos pensar. Es la no conciencia de estar interpretando una película cuyo guión lo han escrito otros. Es como cuando vamos al parque y vemos a las palomas yendo de allá para acá picoteando la palma de los niños que ofrecen trigo, igual nosotros.

Ora nos dicen que es interesante, ora a quien votar, ora a quien hay que seguir, ora que es interesante…  Se llama conciencia “adquirida”, porque es una conciencia que pertenece a otros pero que ha sido adquirida por nosotros y “nos alimenta” una vida “vacía” que con algo hay que llenar. Y ese vacío es el germen de la ansiedad, de los miedos y de la angustia… existencial. 

El Estado de Sí mismo o  de conexión del Self, donde podemos darnos cuenta que nosotros somos nuestra mente y que el cuerpo es nuestro instrumento al servicio de ella, y no al revés como en la fase de vigilia.

En esta fase conseguimos sostener y superar los 40 segundos del Shámata para saber qué merece nuestra atención y qué no, enfocarnos en la contemplación de lo verdadero, ser conscientes de la fragmentación de la realidad, de la relatividad de lo que contemplamos, de la media verdad y querer salir de la confusión.

Nos daremos cuenta de que aquel shámata de 5 segundos nos dispersaba tanto, nos entretenía tanto, tantísimo, que nos llegábamos a olvidar de nosotros mismos y que ese olvido de sí mismo creó un vacío en nuestro interior que fue rellenado por esa conciencia ajena colectiva formada de los intereses creados por los lobbys y las voluntades férreas de personas cuyo empoderamiento les dio derecho  a  poner “trigo en las manos de los niños” para que nosotros como palomitas del parque nos acerquemos a picotear pico pico pico cada vez más.

Como ya dijimos, el  estado de ensoñamiento viene representado por el arquetipo de la sombra, donde la fantasía, la falta de voluntad y la confusión entre lo que queremos y lo que no queremos, entre lo que nos gustaría y no nos atrevemos, y entre lo que fué y “pudo ser” nos impide elevarnos hacia el “despertar” para la vigilia, quedándose apegada a la propia fantasía que la alimentaba. Entonces, la sombra desciende al “sepulcro” y allí se le  aparece la verdadera muerte, la muerte del Yo inferior.

Ahora sí podemos entender la frase de Jesus cuando decía “hay muertos que entierran a sus muertos” porque  al fin y al cabo ¿La muerte no es en cierto modo un sueño hiperprofundo de carácter irreversible?   Y a esto se refiere también la doctrina de Krishnamurti cuando jaleaba a sus discípulos diciéndoles: si el estado en el que vives te genera ansiedad, miedo o angustia, ¡dé-ja-lo! ¡Busca otra cosa! ¡No te duermas con el sueño de la muerte!“

El Estado de Conciencia Objetiva del Hombre y de la Mujer equilibrado, donde uno sabe qué produce karma y qué no, qué es superfluo y qué es necesario, qué es verdad y qué no. Es el estado de conciencia cósmica donde pasado, presente y futuro coexisten y se es consciente del lugar que se ocupa en el Universo, lo que uno viene a hacer y la reparación de lo que otros anteriores a nosotros  estropearon y que simplemente arreglamos, no para beneficio o reconocimiento nuestro, sino por la sola idea de que pueda ser útil para el que va a pasar después de nosotros.

Es lo que la Cabalá llama Daat, o en el budismo Tao, pero que no te quepa duda que, lo llames como lo llames, el nombre que le des nunca podrá expresar ni siquiera el 50% de su significado. Y ello es debido a que esa fusión ha producido una “muerte” (que en este caso se llama “muerte trascendente”) en la que uno, el Yo superior,  se ha fusionado con la Luz de la cual ahora ya forma parte; en contraposición con aquella otra muerte del Yo inferior en el sepulcro, en la que la sombra se fusionó con… la oscuridad, en cuyo reino  ya no podremos acceder a ningún fotograma de nuestras vidas. 

31. OJITO CON DISCREPAR…

(Aceptación y compromiso)

Lo malo de las definiciones es que son subjetivas y dependen del paradigma del que define. Las definiciones están bien para los libros, enciclopedias y para los trabajos académicos donde queremos acotar sobre aquello que estamos estudiando. Por esta razón, nunca hemos intentado en este blog (ni en el anterior)  definir conceptos como psicoterapia, salud, enfermedad, felicidad y, menos aún, la espiritualidad. Cuanta mayor sensibilidad humanística tenga un concepto, un trabajo o una práctica realizada, mayor es la intolerancia que tiene con la “ciencia”. Parece mentira, con el grado tan avanzado al que hemos llegado en  la Ciencia y el Conocimiento, lo marginado e incompatible que se encuentran ciertos aspectos de nuestros puntos de vista.

Esto no es una crítica, sino una reflexión. Cabalá, Psicoterapia, Altruismo, Metafísica, Felicidad, Crecimiento personal, no suelen apoyarse en la ciencia y, cuando esto ocurre, estos conceptos, el modelo en el que están, no crecen, no aprenden, entran en bucle y, encima, se exponen a que los “mercaderes del Siglo XXI” hagan su agosto vendiendo “novedades” no contrastadas, muchas de las cuales se incorporan al sistema sin pasar ningún tipo de filtro.

Bueno sí, el filtro del “like” de nuestras redes sociales en función de la afinidad que tengamos con el que las plantea. Y ojito con discrepar porque en muchos grupos virtuales de uno u otro corte paradigmático “o se está con uno o contra uno”. Personalmente siempre he sido “Alternativo”, pero jamás rechazaré e invalidaré a la Ciencia que a veces puede darle un “sellito” de credibilidad a lo que uno hace, siente o piensa. Si, ya sé, no siempre. Es verdad.

Luego está el extremo contrario, algunas áreas del conocimiento cuyo único mérito es estar instalados en la Ciencia y nada más, aún a pesar del fallo estrepitoso y repetido en los resultados que da día tras día y muertes tras muertes. Esta posición tampoco, en mi modesto entender, debe estar legitimada sólo por el hecho de que la “Ciencia” la sostenga.

He aquí que tenemos también una polaridad en este campo y, en mi opinión, tanto un extremo como el otro no dejan de ser eso: extremos lejos de la perspectiva holística, lejos de la verdad absoluta, lejos de la distancia emocional, lejos del miedo y también lejos del Amor con “A” mayúscula, porque de “amor” con minúscula vamos sobradillos, ya que es fácil de encontrar y de comprar a buen precio en los mercadillos afectivos que solemos encontrar.

Deberíamos comprobar la “realidad”, cotejarla, leerla, pesarla, calibrarla, iluminarla, traspasarla… ¿Es esto que veo todo lo que hay?

Más que filtrar (tragar con más o menos selectividad) deberíamos colgar los datos que leemos, procesamos, pensamos, sentimos y apoyamos o rechazamos en una “pantalla” o lienzo; donde los podamos contemplar y dejarlos allí “secarse al sol” para ver la sostenibilidad del dato en sí. Todo es muy relativo, y está todo muy sesgado, y hay mucho sectarismo en nuestro entorno a uno y a otro lado. Empezando por mí mismo, probablemente, no vayan a creer. 

Si mi vecino es sordo de nacimiento ¿Dejarían de hacer ruidos los aviones cuando vuelan sobre nuestras cabezas? ¿Podrían tener razón aquellos que piensan que los pájaros sólo vuelan y no cantan? ¿Cómo le explicarías tú a un sordo el concepto “canto de un jilguero”, “silbido de un tren”, etc.? El punto es, queramos o no, que todo lo que creemos respecto a nuestra realidad no son más que experiencias interiorizadas que hemos filtrado, pero no necesariamente puesto a secar a la luz del sol. Por eso pensamos que no hay nada más…

30. PRECISAMENTE AHORA…

Desde la década de los setenta, hemos estado oyendo hablar de la Era de Acuario como una nueva era ilusionante de 2148 años que estaba por venir, dominada por una nueva forma de Humanidad, una nueva forma de entender el Amor, una nueva forma de gestionar el Conocimiento y una nueva forma de prosperidad. Existían varias teorías sobre cuál es su fecha de inicio. Pero hasta ahora nadie supo nunca argumentar con la suficiente precisión y credibilidad cuándo se produciría  el cambio de Era exactamente. Y mira por donde, resulta que es precisamente ahora que estamos entrando en la dichosa era de acuario.

Como ocurre con todos los cambios de eventos, es verdad que éstos no suelen iniciarse de forma brusca (¿o si?), sino que suele existir una etapa de transición entre la Era anterior, la de Piscis (desde el año cero hasta el pasado 24 de Junio) y la actual Era de Acuario, que suele ser exactamente, a decir de los astrólogos, de 180 años de duración. 

Estamos en los inicios de esta fase de transición, la cual comenzó insidiosamente en la primavera de este  2020  para instalarse de facto cuando comience el  2021, extendiéndose, siempre según los astrólogos, hasta el próximo año 2200. Si te fijas bien, estamos casi todos de acuerdo que desde el inicio de la Pandemia “ya nada será como antes” y hablamos de la “nueva normalidad” porque se han iniciado una serie de cambios en nuestra forma de vida que nadie duda  que darán lugar a algo desconocido por nosotros tanto en salud como en economía, como en nuestra forma de vivir y de relacionarnos.  

En el idioma castellano “acuario” es un receptáculo, que sirve para que vivan los peces. Se supone que contiene litros de agua, aunque también puede estar vacío y no albergar “nada”.

Poco antes del año cero, en el 120 a.C.,  saltábamos de la Era de Aries a la Era de Piscis, y tras 2148 años volveremos a cambiar de Era. Un cambio de Era supone un giro radical en la esencia del paradigma en el que nos movemos. De buenas a primeras,  abandonamos la vibración imperante del quantum de luz dominante durante estos 2.148 años anteriores y empezamos  a vibrar de otra manera

Obviamente, la adaptación para la Humanidad de una Era a otra lleva, como ya hemos dicho, un tiempo de 180 años, porque es necesario un periodo de transición que consiste en una especie de fase de duelo del ciclo que muere y de paralela adaptación al nuevo ciclo que empieza. 

El hecho es que, a finales de este año 2020  y principios del 2021, Júpiter y Saturno estarán en conjunción durante los primeros grados de Acuario; en el 2080 volverán a conjuntarse en Acuario, de la misma manera que lo harán a finales de 2139 y principios de 2140; y, entre finales de 2199 y principios de 2200, Júpiter y Saturno conjuntan en los últimos grados de Acuario y cruzan juntos a Piscis… y así durante 2148 años.

No está de más que, para hacernos una idea de lo que puede suceder en la Era de Acuario, recordemos primero las características de la Era que está terminando, la era de Piscis. Como ocurría cuando íbamos al colegio, no conviene pasar de curso sin haber aprobado el curso anterior. Así que, como Humanidad, difícilmente entraremos de pie en la Era de Acuario si aún no supimos entender, asimilar e integrar la esencia de la Era anterior. Los ejes sobre los que basculaba nuestra era han sido:

  1. El sentido del sacrificio y del sufrimiento como forma de amor.
  2. La estructura patriarcal como autoridad verticalista apoyado en un ”líder”.
  3. La necesidad de ”sacar”  nuestra individualidad, nuestra pasión, nuestra identidad y nuestro yo respecto a lo global, la masa y la sociedad. 
  4. Y, por último, el subyugamiento a toda costa de la “naturaleza”.

Para la Cabalá,  Acuario  es un cántaro de agua,  en hebreo dlí, término que comparte raíz con el verbo lidlot, que alude al acto de extraer agua de las profundidades. Llevar a la superficie lo que está oculto, tapado, sellado. O, lo que es lo mismo, transformar la potencia en acto. O, lo que es lo mismo, revelar lo que no se ve en “visible”  ¿Les suena?

De igual modo, la raíz hebrea dlí (cántaro de agua) comparte raíz con el término dal (necesitado, hombre carente en grado extremo) y se refiere específicamente a la persona cuya necesidad no está al alcance de su mano, sino en un lugar muy lejano o profundo y que para lograr alcanzar lo buscado debe lidlot: esforzarse en extraer el objeto preciado. 

Se da precisamente el hecho curioso que desde que terminó el mes de febrero-marzo pasado, que coincidió con Acuario, dos semanas después comenzó el estado de alarma en todo el mundo, el confinamiento y todo lo que ustedes saben porque lo han vivido y padecido.

La Cabalá deduce que en el “universo”  existe un “lugar” en el cielo llamado Acuario — “cántaro” — que se vuelca hacia la Tierra una vez al año cuando el zodiaco alcanza la constelación de Acuario.  Sin embargo, el profeta Isaías  dice en el capítulo 40:15 algo sorprendente: 

15 He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cántaro, y como menudo polvo en las balanzas ….

Vale decir que el cántaro, dependiendo de las circunstancias de cada año, no está siempre lleno de agua sino que, a veces, tiene “una gota” de agua y el resto es polvo…. Y la Cabalá deduce que, para que el cántaro esté lleno de agua, es necesario “aprender“, en hebreo “melamed”, porque esta palabra alude a la letra Lamed ל , que a su vez está formada por tres letras VaV ( ו) que es la letra que representa la conexión entre el cielo y la tierra, y enseña que aquello que se aprende (melamed) de los Maestros, los compañeros y también de los discípulos son las tres letras ( ו) de la ל .

Lo que se aprende de los maestros es la ( ו) de arriba vertical, lo que se aprende de los compañeros que son nuestros iguales, es la ( ו) horizontal de la ל y lo que se aprende de los discípulos viene a ser la ( ו) inferior de la ל. La letra ל tiene un valor de 30 y la palabra hebrea reservada para agua מים suma 90, 40+10+40 es decir 3 veces 30, tres veces ל, tres veces “estudiar”, melamed, aprender con los que saben más que nosotros, con los que son como nosotros y con los que conocen menos que nosotros.

Sólo nosotros, a través del estudio de la mística de lo que somos y del concepto de “hermandad” y de “colectividad”, por encima incluso del de sociedad, podemos ir llenando tacita a tacita el cántaro (el dli, el acuario) de agua. 

Precisamente ahora comenzará el “volcado” de ese cántaro del acuario. Sólo quedan unos pequeños flecos que obviamente desconocemos, pero no hay que ser muy inteligente para suponer que el “corona”-virus,  un pequeño acontecimiento que viene de la corona del universo, la sefirá de Keter, llamado corona, adscrita  al mundo más superior existente, hará volcar el cántaro para unos con una gota de agua y polvo; para otros con un auténtico “flujo” de agua “superior”, con la información y todo lo necesario para la “nueva“ era. 

Mientras esto llega, el mundo está confuso, los gobiernos no atinan, los científicos trabajan deprisa en una vacuna contrarreloj. Detrás de la enfermedad y de la muerte, viene la hambruna, revueltas, agitaciones y un enorme tráfico de informaciones, opiniones, fakes, “picos” de verdad alternativas,  reacciones de “censores” opresores, etc… 

No hay que olvidar que unas de las acepciones de dli, era DaL”  una carencia y una pobreza extrema de algo que creemos que nos sobra, la espiritualidad. Quizás por eso hayamos estado confinados en casa pensando, evitando la contaminación de las ideas del vecino, del compañero de trabajo, de los lobbys… y ordenando nuestras prioridades: 

  1. Una mejor manera de “amar”.
  2. Una devaluación del concepto líder y del patriarcado.
  3. Una generosidad sobre el colectivo y la solidaridad sacrificando egos.
  4. La aparición de la robótica y la relación de los humanos con ella que hará el trabajo para que nosotros ¿Estudiemos? O …
  5. El verdadero cuidado y mimo de la naturaleza y un exquisito culto a lo ecológico en todos los órdenes de la vida.
  6. Y que sea “ahora”……o al menos, pronto.

La frase en la foto bajo el título de esta entrada está sacada de una preciosa canción de David de Maria… David por la era de Aries y Maria por la de Piscis que ya se fue.

No habrá rincones en nuestras  almas pa’ las dudas
Ni habrá en nuestras noches oscuridad
No habrá reflejos de amargura en nuestra forma de amar
y  juntitos volveremos  a soñar en algo realmente elevado